Con la chincheta de su ambición colocada en la estratégica novena posición, que sigue ostentando y defendiendo pese al tropiezo en Oviedo del pasado sábado, el Real Betis Baloncesto afronta esta semana un doble episodio en San Pablo y el primero de ellos lo aborda esta tarde-noche contra el quinto de la tabla, el Força Lleida , justo cuando resta un mes para la conclusión de la fase regular. Todo habrá concluido el 10 de mayo y entonces, o incluso antes, se sabrá si el meritorio y esforzado equipo dirigido por Bruno Savignani se pone las chanclas o, por el contrario, alarga la temporada con su presencia en las eliminatorias de ascenso. Es su objetivo y casi obsesión en esta suerte de rebelión contra todos los elementos en que se han convertido estas semanas desde que se conocieran los problemas financieros del club por la quiebra de una de las empresas del holding mexicano. A falta de seis jornadas, los verdiblancos mantienen su ventaja mínima de un triunfo sobre el CB Ourense , que cayó el pasado fin de semana en el derbi gallego con el Leyma Coruña y sigue, con doce victorias, a rueda del Betis, reflejado en su espejo retrovisor. Todo puede suceder en estos treinta días porque, justo por detrás, con once victorias vienen tres equipos achuchando y esto hará que la batalla por la novena posición se endurezca. Del Betis, que viene de ceder en Pumarín en un partido gobernado por la anarquía , preocupa su gasolina. Dio la impresión de que en el último cuarto contra el Alimerka Oviedo se iluminó el testigo del carburante. Con la rotación más reducida y los esfuerzos más concentrados, el equipo lo pasó mal en el tramo final, sin poder reconducir el partido a un ritmo más tolerable para sus intereses. Más lento. No lo consiguió esta vez, pero es verdad que encuentros de poco control, defensas febles y alta producción anotadora se los ha llevado al zurrón esta temporada imponiendo su determinante calidad del perímetro. No todos los días son fiesta y en Oviedo se alinearon los elementos para que el Betis pinchase y zanjara su racha de tres victorias consecutivas. Ahora tiene que levantarse, reponerse anímicamente del golpe y recuperarse físicamente para este doble compromiso en casa, a cuál más exigente. El domingo recibirá al San Pablo Burgos, que acaba de activar la tecla del relevo en el banquillo como último revulsivo en busca del ascenso directo, pero antes le toca lidiar con este Força Lleida que es posiblemente el equipo más en forma de la LEB Oro . Los datos son, en este sentido, elocuentes. En los últimos 20 partidos, en una serie iniciada precisamente con la victoria sobre el Betis Baloncesto en el Barris Nord en la novena jornada, los ilerdenses presentan un balance tan positivo como abrumador: 17 victorias por sólo tres derrotas . Apenas el Movistar Estudiantes, el Leyma Coruña y el Gizpuzkoa Basket han desactivado en este periodo al abigarrado equipo de Gerard Encuentra, al que distingue su marmórea defensa, la menos porosa de la LEB Oro. Apenas encaja 74,8 puntos por partido. El peligro de Krutwig El Lleida es un bloque pétreo que se indigesta. Pero no por ello anda falto de calidad. R afa Villar y Lobo ponen sentido al juego; Hasbrouck, Brito, Arroyo Varela y Matulionis, los puntos y la calidad en la alas; y por dentro, destaca sobre todo, y quién lo hubiera imaginado en verano, Cameron Krutwig , exverdiblanco al que no le dio tiempo de demostrar sus cualidades en el Betis. Una apuesta firme de Javi Carrasco en quien no confió la dirección deportiva cuando los mexicanos llevaban la voz cantante y cuyo rendimiento en Lérida ha terminado por darle la razón al entrenador sevillano, ahora asistente de Curro Segura en Rodas. Krutwig ya se merendó al Betis en el partido de la primera vuelta con una exhibición plasmada en una tarjeta personal de 12 puntos, 17 rebotes y 8 asistencias . Puede que no le acompañe el físico para la máxima élite, que eso ya se verá, pero tiene talento en las cercanías del aro, movimientos de pies, visión de juego y pase. Sabe jugar. Aquella derrota en el Barris Nord (88-75) marcó un antes y un después en la planificación del Betis, que buscó entonces más recursos y con el paso de las semanas se hizo con los servicios de Frazier, Wembi, Faggiano y DeBisschop. De ese póquer de elementos ya sólo quedan dos, que los otros se marcharon por diferentes motivos: por voluntad propia el primero y por los consabidos recortes económicos para salvar financieramente la temporada, el segundo. A Wembi, como Frazier, lo echa de menos el equipo. El africano aportaba una marcha más saliendo desde el banquillo, como la que engranaba Pablo Marín al perímetro, aumentando las revoluciones defensivas desde el puesto de base. Son tres recursos que ya no están. Espacios que otros jugadores han de cubrir. En este par de jornadas sin Wembi, Berzins ha dado un estimable paso al frente después de muchos partidos a un nivel discretísimo. Se ha puesto las pilas . En Oviedo, con 16 puntos y siete rebotes, fue el más valorado de su equipo y también el mejor en la estadística más/menos. Con él en cancha, el Betis acumuló puntos de ventaja. LEB Oro Ficha de la previa Real Betis Baloncesto: Faggiano (1,88, 3); Polanco (1,93, 4); Joaquín Rodríguez (1,94, 14); Almazán (2,00, 10); DeBisschop (2,06, 44) -posible quinteto inicial-; Hanzlik (2,00, 8); Domènech (2,08, 12); Dedovic (2,03, 16); Berzins (2,13, 24); Kuksiks (2,00, 33); Fevry (1,90 93). ICG Força Lleida: Rafa Villar (1,93, 4); Brito (1,98, 0); Matulionis (2,00, 3); Simeunovic (2,01, 33); Krutwig (2,06, 25) -posible quinteto inicial-; Cuéllar (1,97, 6); Vega (2,05, 10); Lobo (1,80, 13); Kuath (2,08, 23); Arroyo Varela (1,88, 24); Hasbrouck (1,91, 41). Árbitros: Lezcano, Franquesa, Rodríguez Fernández. Hora y TV: 20.00 (app LaLiga Plus, premium). Carga de minutos Ante la seria amenaza de Krutwig, los centímetros del báltico y los de DeBisschop deberían ser importantes. Quizá un factor clave dado que el jugador más alto del Lleida es Kuath, con 2,08 metros . Si el Betis no quiere llevarse un disgusto, deberá manejar tres variables: elevar el tono físico, jugar con más intensidad, solidez y orden; y también con buenos porcentajes. Puede que todo ello lo precise el partido habida cuenta las características del rival, que se blinda defensivamente. Con la rotación mucho más justa, el triunvirato Faggiano-Joaquín Rodríguez-Polanco está acumulando minutos y más minutos. El uruguayo, por cierto, incluso desdoblándose para llevar la manija del equipo con el argentino en pista. Son los tres generadores del Betis. Por el rendimiento de este tridente, ya está comprobado, pasan buena parte de las opciones de este equipo esquilmado de recursos pero no de pasión ni de ilusión , esos impagables intangibles que tal vez puedan compensar la falta de gasolina en momentos clave de esta recta final.