No hay arma más poderosa que un buen argumento. Cargarse de razones hasta el punto de darle la vuelta a una situación. Quique llegó al Sevilla FC como el cuarto parche de un club que no sabía cómo cortar la hemorragia, pero la herida era más profunda de lo esperada y al técnico se le puso cara de pocos amigos. Su inicio en Nervión fue tortuoso, su elección a la hora de definir sus alineaciones, controvertida, pero llegó el ‘clic’ que todos esperaban a finales de enero, tras una inesperada victoria al Atlético de Madrid en el Sánchez-Pizjuán. El camino no ha sido de rosas, pero se puede afirmar que, con Quique, el Sevilla vuelve a ser un equipo. No… Ver Más