En el fútbol hay un imperio que acaba por imponerse a criterios y planes de cualquier índole: los resultados. El paso de las semanas en Nervión no hace sino confirmar, de momento, que su actual entrenador los está cosechando, a base de mucho oficio y un pragmatismo miliciano. Y lo que es más importante: el Sevilla agarra cierta estabilidad después de dos años de bandazos y experimentos infructuosos en su banquillo que han asomado a la entidad al precipicio de Segunda. Quique Sánchez Flores no escucha y sigue, como profesaba en su versión buena Jorge Sampaoli en 2016, tirando de la letra de su idolatrado grupo ‘Callejeros’. En medio de los rumores fundados sobre el nuevo cambio de entrenador que… Ver Más