Es el Gobierno de sorber y soplar a la vez. Se jacta de sólidos escudos progresistas antiopas de empresas estratégicas y se cuela en el accionariado de las mismas compañías que dice tener blindadas por el temor a que sean asaltadas. Invade Telefónica e interfiere en la operación corporativa sobre Talgo aduciendo conexiones con Rusia y con partidos extremistas. Quizás se refiere a sus propios socios de Gobierno, donde abunda lo uno y lo otro. Ahora, para frenar la entrada de la húngara Magyar Wagon busca un caballero blanco afín con el que emboscar su obsesión de colonización empresarial. Les va a costar. Sorprende que a los accionistas les parezca bien la proposición de compra y sea La Moncloa y… Ver Más