El nivel de los rivales aumenta y Rafa Nadal ya no es la novedad, todos maquinan cómo frenar a este chaval que sigue en camisetas sin mangas y pantalones piratas. Hace poco que ha dejado de anunciar colacao, porque sus bíceps se contradicen con el público objetivo de la bebida. Es el adulto y el terror del circuito en esta superficie que todavía no sabe el largo y bonito idilio que emprenderán juntos. Tampoco sabe Robin Soderling el lugar en la historia de este torneo que protagonizará. En esta edición es solo el primer sparring para el balear, despachado con un 6-2, 7-5 y 6-1 para coger impulso. Sacude como a una mosca a Kevin Kim (6-2, 6-1 y 6-4) antes de enfrentarse a Paul Henri Mathieu , ídolo local. Mathieu, la presión y la Chatrier ganan el primer set, que duró 93 minutos, pero Nadal prevalece sobre todas las cosas, incluso un trocito de plátano que se le quedó en la tráquea y tuvo que llamar al médico para que lo ayudara a sacarlo de ahí (5-7, 6-4, 6-4 y 6-4). Gana confianza con ese duelo de tres horas y 54 minutos y la expone en octavos, complicadísima ronda contra un campeón consagrado como Lleyton Hewitt , 24 títulos (US Open, Wimbledon y dos Copas de Maestros), y contra quien había perdido todos sus duelos. Pero la mochila está cargada de munición: 6-2, 5-7, 6-4 y 6-2; y hay tiempo para recuperar la adrenalina porque en cuartos Novak Djokovic se retira en el tercer set. No era este Djokovic, por supuesto. Y tardará en serlo. En 2006 es un 6-4 y 6-4 antes de claudicar. Noticias Relacionadas estandar No El Nadal más Nadal cede ante Zverev en primera ronda en París Laura Marta estandar No Tenis – Ronald Garros La prensa se rinde a Rafa Nadal: «Una leyenda que aún le discute al tiempo» Listo, fino y descansado, las semifinales son con un experto Ivan Ljubicic , cuatro del mundo y toda una celebridad. Pero es el pasado, y así se lo hace saber Nadal con un 6-4, 6-2 y 7-6 (7). Ya en la final, el partido de los partidos, claro, contra un Roger Federer que persigue el sueño de París con ahínco. Lo intentó el suizo, con un 6-1 que despertó la ilusión del por entonces número 1, pero también la mejor versión del número 2. MÁS INFORMACIÓN noticia No Nadal: «No quiero quedarme con que no me di otra oportunidad, por eso no digo hoy que me retiro» noticia No Diez minutos de emociones inolvidables en la pista central noticia No Los últimos golpes de Nadal en Roland Garros noticia No Zverev y el exclusivo club de elegidos que han podido con Nadal en París Así lo recordaba Toni Nadal para ABC: «Federer iba como un avión, ganaba todos los puntos muy fáciles. Pero se despistó en el primer juego del segundo set y a partir de ahí fue todo más fácil. Bueno, con Federer nunca lo es». Pero, tras tres horas y dos minutos, Nadal mordía por segunda vez la Copa de los Mosqueteros.