De vuelta a Madrid aferrado a su instinto competitivo

Llegar hasta aquí, a la antesala de la Final Four por el ascenso que se esconde tras el telón de acero del WiZink Center , ha sido para el Real Betis Baloncesto una cuestión de profesionalidad, compromiso, inconformismo, rebeldía, oídos sordos, trabajo a destajo, dignidad, orgullo y mucha vergüenza torera. En todo ese cóctel de intangibles, sin los que no puede explicarse la trayectoria de este equipo, anida parte del secreto de este grupo de profesionales (en mayúsculas) que abanderan la resistencia contra un destino que ha parecido escrito muchas veces y que una y otra vez se han empeñado en negar. Porque los jugadores de Bruno Savignani, que han vivido con la incógnita de saber si cobrarían al mes siguiente o tendrían que hacer las maletas apresuradamente, decidieron hace tiempo que su historia la escribirían ellos. Sólo ellos. Y que no hay pronóstico que no puedan tumbar. Estos jugadores no se asustan ante nada. Tienen el cuerpo hecho a la incertidumbre, heridas de guerra, colmillo afilado y barba cerrada. Suman 38 partidos ya esta temporada . Hoy toca el 39º. Saben de qué va esto y el beticismo, su gente, espera que no se arruguen este jueves en ese teatro de las pesadillas que puede ser el WiZink Center. Donde el corazón ACB de este equipo dejó de latir hace ahora un año y seis días, el Betis Baloncesto afronta un ser o no ser. Ya salvó dos bolas de partido y ahora, al resto, a domicilio, puede hasta ganarlo. Es una final, « una auténtica guerra física, táctica y mental », en palabras de Savignani. No es la primera de la temporada, pero sí la más importante. Señal de que ha ido escalando a pesar de todo. De tantas zancadillas y tanta soledad. El baloncesto de la ciudad de Sevilla se merece mucho más. Al menos todo ese interés que han puesto los jugadores, el staff, los empleados que quedan en el club y los aficionados. La eliminatoria con el Movistar Estudiantes , de alto voltaje e igualada (2-2) tras el doble gañafón verdiblanco en San Pablo, se decide en la guarida del equipo colegial porque partía como cabeza de serie tras imponerse en la Copa Princesa . Eso le aseguraba tres asaltos en su casa de los cinco de la serie si la eliminatoria se le complicaba. Y a fe que se le ha atragantado por la capacidad competitiva de este Betis que cada vez que se ha hundido ha emergido de nuevo. Lleva muchas jornadas enmascarando sus debilidades, jugando con un solo extracomunitario y una rotación muy corta. Y rebuscando Savignani y su staff en el abanico táctico nuevas variantes y fórmulas con las que sorprender al adversario. Haciendo de la inventiva, en fin, su patria y bandera. De la necesidad, virtud . Cuánto mérito. La escasez aviva el ingenio y eso ha hecho el Betis en los últimos meses. Y en este play off especialmente. Parecía con la sesera quemada, sin oxígeno, tras el segundo partido en Madrid. De Magariños salió tocado anímicamente y, con menos de 48 horas de reposo, en el WiZink Center ardió en el fuego del agotamiento. Pocos, casi nadie, daban entonces un euro por este equipo. Una letanía que se ha repetido desde agosto. Estaba contra la pared, con la barra energética teñida de verde a rojo. Un momento crítico del que el equipo escapó de nuevo, con 2-0 en contra. El pasado viernes se impuso por 90-84 y el domingo halló otra fórmula para ganar (77-65), esta vez acaudillando el rebote y desde el acuartelamiento defensivo. Secando varios manantiales del Estudiantes: Francis Alonso, Wintering, Dee … Así forzó el quinto. El play off está siendo apasionante. Una batalla táctica en la que hay pelear por cada pelota, espacio y ángulo de pase. Hoy se espera un partido de mucha tensión en el que se eleve el componente físico hasta los límites que permitan los árbitros, cuya labor se escrutará con lupa. El rebote y reducir el impacto del tiro de tres de los colegiales son imperativos del plan de juego verdiblanco. Incentivos motivacionales Durante la semana ha encontrado el Betis Baloncesto razones para i ncentivar su espíritu rebelde , dosis de veneno que potencian su motivación y, ojalá, también su nivel competitividad. Así debe metabolizarlas. Al equipo le sobran arrestos y ganas de sobrevivir en tierra quemada. La expedición verdiblanca se montó ayer por la tarde en el AVE a tope de confianza, escudo protector que le sirve además de combustible para un encuentro en cuya designación arbitral figuran dos colegiados que ya pitaron en los dos primeros partidos de la serie. Los celebrados en Madrid. Los jugadores con menor protagonismo en la fase regular han arrimado el hombro para dotar de estabilidad al grupo cuando a Polanco y Joaquín Rodríguez les toca tomar aire. Hoy no puede borrarse nadie . El que no anote debe enfrascarse en la intendencia. Sumar intangibles para que otros produzcan. Jugar físico, concentrado, sin regalar, yendo a por cada rebote como si se tratara del cupón premiado con el Euromillón. El WiZink, con capacidad para unos 15.000 espectadores, registrará una gran entrada para generar la atmósfera de presión necesaria que impulse a sus jugadores. Hay entradas baratas y dos de regalo por abonado . Cada club juega sus bazas. Hay mucho en juego. El pabellón, ocupado ayer y este viernes con el cruce Real Madrid-Barça de la ACB, será una marea azul con la misión de tragarse al Betis. El Estudiantes tiene peso, tradición y dinero. Dispone de una plantilla amplia y mayor talento. Y vuelve a jugar en casa, donde no pierde desde el lejano 3 de marzo y donde sólo ha caído cuatro veces esta campaña, tres de ellas en 2023. Viaja el Betis sin presión, o al menos con menos que su rival, porque ante la importancia de la cita es inevitable sentirla. El Estudiantes saldrá seguramente con ánimo depredador , a dar dentelladas que inoculen a su rival el pavor a la derrota. No debe asustarse el Betis, ni perder su identidad. Hay que serenarse y jugar con cabeza para domesticar a la fiera. Lo normal es que su adversario suba sus prestaciones respecto a los dos últimos partidos y que algunos de sus estiletes se activen. Todo eso estará contemplado en el plan de partido de Savignani, amén de otros factores que también pueden influenciar en su desarrollo.   LEB Oro Ficha técnica Movistar Estudiantes: Wintering (1,80, 2); Leimanis (1,90, 44); Sola (1,93, 5); Murphy (2,06, 11); Larsen (2,08, 13) -posible quinteto inicial-; Dee (1,83, 1); Nzosa (2,10, 3); Sergio Rodríguez (2,03, 4); Ferrando (1,86, 9); Francis Alonso (1,90, 10); Cáffaro (2,16, 19); Carlos Suárez (2,03, 43). Real Betis Baloncesto: Faggiano (1,88, 21); Joaquín Rodríguez (1,94, 14); Dedovic (2,03, 16); Almazán (2,00, 10); DeBisschop (2,06, 44) -posible quinteto inicial-; Polanco (1,93, 4); Pablo Marín (1,90, 6); Hanzlik (2,00, 8); Domènech (2,08, 12); Berzins (2,13, 24); Fevry (1,90 93). Bajas: Magassa. Kuksiks se ha perdido hasta la fecha los cuatro partidos del play off por lesión. Árbitros: Morales Ruiz, García León, Lema Parga. Hora y TV: 20.00. Movistar Deportes 3 (dial 65) y app LaLiga Plus (de pago, premium). No estarán solos El Betis Baloncesto, condicionado por la incertidumbre del futuro, tendrá a sus peñas alentándolo en el WiZink. No estará solo. Más de un centenar de aficionados procedentes de Sevilla se esperan en las gradas, a los que se sumarán los que vivan en Madrid y se acerquen a la calle Goya. Y habrá muchos otros, gente que pasó y ya no está pero siente al club como propio, que insuflará ánimos desde la distancia. Lo de este club-sección es sólo para gente de fe. De mucha fe . Para idealistas. Lo suyo es un milagro sostenido en el tiempo desde el 24 de mayo de 2023, cuando el equipo descendió. Lo apuntilló el Real Madrid. Otra vez en mayo, el Betis, otro Betis, vuelve al WiZink, donde casi siempre se lleva un sopapo, a jugarse los cuartos. Su futuro. Como una promesa del cante que viaja a Madrid en busca de la tan ansiada oportunidad que le abra las puertas. Las de la Final Four, en este caso. Es una empresa muy compleja por todos los condicionantes que la rodean y que ya se han comentado, pero este voluntarioso y corajudo Betis lleva volteando pronósticos toda la temporada. Y es testarudo, una familia inquebrantable. Su fe ha movido montañas y ha demostrado que trabajando en silencio y con buena letra se puede hacer ruido sacando petróleo de las piedras. Hoy tiene un nuevo techo de cristal que romper. Un desafío que es un premio ganado a pulso y en el que el peso de la obligación recae sobre el Estudiantes.

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Author: Pablo Perez