El IPC subió en mayo por tercer mes consecutivo y se situó en el 3,6%, según el avance publicado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La inflación subió tres décimas en comparación con el mes de abril y presentó una tasa interanual más elevada por al aumento de precios de la luz y el comportamiento de los carburantes, cuya caída de precios fue inferior a la registrada en el mismo mes del año pasado. Este dato consolida a España como el gran país de la zona euro con más inflación, nos aleja de la moderación general de precios que se está viviendo en Europa y nos separa del objetivo del 2% del Banco Central Europeo. El repunte de mayo, que aún ha de ser confirmado por Estadística, marca la inflación más elevada desde abril de 2023, cuando el IPC superó el 4%. Los analistas ya venían advirtiendo de las especiales dificultades que va a tener España para transitar la última milla que separa nuestros niveles de inflación de los que el BCE considera asumibles. La causa más inmediata es la retirada de los incentivos regulatorios que han mantenido artificialmente contenida la evolución de los precios de la electricidad y el gas en España desde finales del año 2021, pero también hay causas más profundas que tienen que ver con la singular dependencia de los servicios del proceso de recuperación económica que ha incrementado la presión sobre los precios en ese segmento. Ese fenómeno se aprecia en la evolución de la inflación subyacente, la que excluye el precio de la energía y los alimentos, que según los datos avanzados por el INE este jueves experimentó en mayo su primer repunte en nueve meses y volvió a situarse en el 3%. Según una nota circulada por el Ministerio de Economía, este aumento se ve explicado por el encarecimiento de los servicios asociados al turismo: paquetes turísticos, transporte de pasajeros aéreos, servicios de alojamiento, etc. Noticia Relacionada estandar Si Carrefour apunta a la pérdida de poder adquisitivo en España: «Los consumidores son cada vez más sensibles al precio» Nerea San Esteban La directora ejecutiva del gigante francés en nuestro país insiste en la necesidad de que exista un entorno que «apoye y no penalice» las inversiones Tras el incremento del mes de mayo, el IPC acumula tres meses de ascensos consecutivos. La escalada comenzó tras un descenso del IPC en febrero hasta el 2,8% (desde el 3,4% de enero). Sin embargo, en marzo repuntó hasta el 3,2%, en abril subió hasta el 3,3% -impulsado por el precio de los alimentos y el gas- y este mes de mayo alcanza ya el 3,6%. Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP 400 Código APP En términos mensuales (mayo sobre abril), el IPC avanzó tres décimas, registrando así su quinto incremento mensual consecutivo. No obstante, el avance de mayo ha sido cuatro décimas inferior al de abril (+0,7%) y es el menos elevado desde el pasado mes de enero (+0,1%). El Ministerio de Economía atribuye el alza al mayor «efecto base» y vuelve a celebrar un mes más la evolución del IPC: «En los últimos meses, la inflación se ha mantenido estable, lo que está permitiendo mejorar el poder adquisitivo de las familias, que ya han recuperado el nivel previo a la pandemia, a la vez que se mantiene la competitividad de las empresas españolas. Todo ello en un contexto de crecimiento de la economía española, superior al de la media de la zona euro». El mensaje de moderación de los precios lanzado desde el Gobierno contrasta con el brutal ensanchamiento del diferencial de inflación con la zona euro experimentado en los últimos meses. Hace un año, en abril de 2023, mientras la zona euro soportaba una inflación media del 7%, España presumía de una IPC armonizado del 3,8% y desde el Gobierno se abonaba el relato de que la economía española no solo era la que más crecía sino también la que tenía menor inflación. Un año después, mientras la inflación media de la zona euro ha caído al 2,4%, en la metodología armonizada que permite comparar los datos de todos los países, la española continúa en el mismo nivel del 3,8% y emerge como el país que más dificultades presenta para poner el nivel de sus precios bajo control. Todo esto sucede en vísperas de que el Gobierno tenga que decidir el próximo 30 de junio si mantiene las actuales rebajas fiscales sobre el precio de los alimentos , a través del IVA cero para determinados productos de gran consumo y del 4% para pastas y aceite de oliva, o repliega también esas medidas como le pide Bruselas, lo que podría añadir otro punto extra a la inflación y alejarnos ya de manera definitiva del estándar europeo.