El añito pasado fue para olvidar pero al menos tuvo el premio gordo de la Europa League al terminar. Y eso lo dulcificó todo. Se les puso cara guapa a muchos de repente. Lo de esta temporada, ya sin plata alguna, se parece más a una película de terror, aunque el final no haya sido el descuartizamiento. Tres entrenadores y una plantilla más descompensada que los sueldos españoles y con más fallos que la SE-30 abocaron al Sevilla a una situación pésima peleando por no bajar a Segunda. Se ha logrado salvar la categoría con más pena que gloria y el papelito de un amplísimo grupo de jugadores ha sido de aurora boreal. O de chirigota en el Falla. Tanto… Ver Más