Rusia y Francia comienzan una nueva crisis de los euromisiles

A las pocas horas que Moscú anunciase el martes maniobras militares con armas nucleares tácticas (corto y medio alcance) en la frontera de Ucrania, el ministro francés de la Defensa, Sébastien Lecornu , anunció que Francia había lanzado con éxito, el mismo día, un primer disparo de «ensayo» de un nuevo misil nuclear supersónico . Se trata de un episodio significativo de la batalla de los euromisiles, donde está hipotecado el futuro de Europa. La primera batalla de los misiles transcurrió entre 1977 y 1987, tras el despliegue ruso de sus misiles nucleares tácticos, los SS-20. La OTAN respondió desplegando los misiles Pershing, norteamericanos instalados en varios países europeos. La segunda batalla comenzó el 22 de febrero del 2022, pues , desde el primer día, Vladímir Putin «apoyó» los avances de sus tropas , en territorio ucraniano, con amenazas verbales de «uso» de armas nucleares. Emmanuel Macron, personalmente, o sus ministros de la Defensa y Exteriores, respondieron, siempre, recordando que Francia «también» es potencia nuclear, primera potencia atómica europea, tercera o cuarta potencia mundial. Noticia Relacionada estandar Si Zelenski afirma que la situación en el frente de Donetsk es «extremadamente difícil» ante la oleada de ataques rusos Miriam GonzáleZ | Corresponsal en Kiev El presidente de Ucrania asegura que la imposibilidad de utilizar armas occidentales contra objetivos en territorio enemigo está dando ventajas a Moscú en el campo de batalla Equilibrio de terror A finales de abril, el presidente Macron recordó que Francia propone siempre poner su arsenal nuclear nacional al servicio de la defensa de Europa. Dos semanas más tarde, Putin lanzó las maniobras, que comenzaron el martes. Francia respondió lanzando su nuevo misil nuclear supersónico. Se trata de un «clásico» de la historia de la estrategia nuclear. La incertidumbre de la guerra en Ucrania le ha devuelto una actualidad amenazante. Históricamente, los arsenales nucleares sirven para amenazar al adversario con destrucciones masivas . Frente a esa amenaza, el adversario responde recordando la existencia de su arsenal propio. Se trata del «equilibrio del terror». A primeros de año, el International Institute for Strategic Studies (IISS), referencia canónica en cuestiones de estrategia militar, publicó un informe y lanzó una primera advertencia: « La Rusia de Putin está incrementando la importancia de sus armas nucleares tácticas , con el fin de disuadir a la OTAN de ningún tipo de intervención militar directa». Ante el «retraso» de los envíos de armas europeas a Ucrania, los «retrasos» presupuestarios de EE.UU. y el riesgo de la reelección del expresidente Donald Trump, Putin relanza ahora la batalla de los euromisiles. Durante la primera batalla de los euromisiles, los miembros de la Alianza Atlántica dieron prueba de una solidaridad militar intachable. Rusia, EE.UU., Francia y el Reino Unido tenían arsenales relativamente equilibrados. Durante la segunda batalla de los euromisiles, en curso, el futuro de la OTAN está hipotecado al incierto futuro de la Presidencia de los EE.UU. , la defensa europea está empantanada, y Rusia ha incrementado de manera espectacular su arsenal de armas nucleares tácticas. Hacia finales del año pasado, Rusia contaba con 1.830 cabezas nucleares tácticas; EE.UU., unas 230; y Francia y el Reino Unido, entre 300 y 500 cabezas tácticas y estratégicas (largo alcance). «La Rusia de Putin está incrementando la importancia de sus armas nucleares tácticas, con el fin de disuadir a la OTAN de ningún tipo de intervención militar directa», advierte el Institute for Strategic Studies A esa desequilibrada relación de fuerzas se suma la determinación ofensiva de Putin, que comenzó a desplegar en Bielorrusa sus armas nucleares de corto alcance el mes de junio del 2023 , un año después del intento de invasión terrestre. A primeros de este mismo mes de mayo, el presidente bielorruso, Alexandre Lukashenko, confirmó a Putin el «excelente estado de preparación» de los lanzadores de armas nucleares instalados en su territorio, bajo control del presidente ruso. Ante la «gesticulación» y sucesión de maniobras y declaraciones rusas, Washington y la OTAN guardan un prudente silencio. Durante la primera batalla de los euromisiles, ocurría lo contrario: al despliegue de los misiles SS-20 rusos los aliados trasatlánticos respondían confirmando los avances en la instalación de los misiles Pershing. Durante la batalla en curso, solo Macron esgrime el «sable» nuclear. Disuasión El primer disparo de ensayo de un nuevo misil nuclear supersónico francés, el martes, se realizó desde un avión Rafael de las Fuerzas Aérea Estratégicas (FAE), lanzando, sobre territorio francés, un misil aire-tierra de corto y medio alcance. Desde el estallido de la guerra, en Ucrania, Francia ha movilizado sus fuerzas aéreas , en las fronteras europeas y el Mediterráneo oriental, con el mismo objetivo, siempre: recordar a Moscú el compromiso francés en la defensa de Europa, en tanto que primera potencia atómica continental. Comentando el lanzamiento del nuevo misil nucleare supersónico renovado, coincidiendo con las maniobras rusas, Sébastien Lecornu, ministro francés de Defensa, insistió en lo esencial: «La operación estaba prevista desde hace tiempo. Se ha realizado con éxito y confirma la credibilidad operacional de la ambición de la disuasión nuclear de Francia».

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Author: Pablo Perez