Los historiadores de la antigua Roma reflexionaban sobre por qué tal o cual general concitaba el apoyo del ejército y conseguía llevar a los legionarios hacia el triunfo. En el siglo II antes de Cristo, Mario se convirtió en un sobresaliente político y militar, elegido cónsul hasta en siete ocasiones y llamado tercer fundador de Roma por sus éxitos militares. Parece que se ganaba el respeto de los soldados arrimando el hombro, viviendo y sufriendo como ellos: «No hay una visión más agradable para el soldado romano que contemplar a su general comiendo el mismo rancho que él, acostado sobre un vulgar camastro o echando una mano a la hora de cavar un foso o levantar una empalizada», escribe el… Ver Más