El equipo que sostiene al campeón Alcaraz

Juegan solos, pero no ganan solos. Celebraba el banquillo de Alcaraz el triunfo en París porque cada uno ha aportado su granito para que eso suceda. Que esto es una maquinaria y cada uno debe ajustar su pieza. En el caso de Alcaraz es un equipo que lleva muchos años juntos, han visto crecer al murciano en la pista y fuera de ella y hay ya, por tanto, una complicidad de la que se pueden entender con una sola mirada. A la cabeza, Juan Carlos Ferrero . Campeón de Roland Garros en 2003 y líder de la ATP durante ocho semanas, vio en un chaval de Murcia un proyecto ilusionante con el que embarcarse de lleno en la labor de entrenador. Tenía ofertas de tenistas con renombre (Tsitsipas, Thiem) e incluso había pasado por el banquillo de Zverev , pero apostó con todo por ese chaval de 15 años. Uno que había maravillado en su niñez por su imaginación y sus locuras dentro de la pista y que aceptó viajar de El Palmar hasta Villena cada día cuando Murcia se le quedó pequeña y la Academia le ofreció las puertas de un sueño mucho más grande. «Mi familia me dijo que Juan Carlos quería ser mi entrenador. Me quedé en shock», recuerda el murciano de aquel instante. Tenía 15 años, muy buenas bases tenísticas, era competitivo en todos los juegos, rompía alguna raqueta y le daban unas lloreras tremendas cuando perdía -explicaba a ABC Kiko Navarro , uno de sus primeros entrenadores con Carlos Santos-, pero también mucha predisposición para seguir creciendo en la buena dirección. Y no solo como tenista. «Lo que más me costaba era que ordenara la mochila. Se olvidaba el agua, la raqueta…», recuerda Navarro de este chaval despistado por naturaleza. De ahí que también Ferrero haya guiado su comportamiento, con tirones de orejas públicas si hacía falta. Como cuando le afeó el pasado curso que no se había comportado todo lo profesional que debía fuera de la competición. Así, la relación ha pasado por todos los estados. «Desde siempre ha sido una relación muy cercana. Se puede diferenciar en momentos del día: cuando soy entrenador puro y duro, otros que soy amigo por el tipo de bromas, y lo de ser como un padre… eso se lo dejo a su padre», contaba estos días Ferrero, que admite que todavía el proceso de maduración continúa: «Es un proceso lento y lo hará de manera natural. Está madurando pero todavía le falta. Tiene 21 años y con esa edad nadie es maduro». Noticia Relacionada estandar No Palmarés de Grand Slam El español se convierte en el más joven en ganar en tres superficies diferentes Laura Marta Sí lo es sobre la pista. Aunque se escaqueaba del día de la fruta en el cole, el tenista adolescente entendió que debía cuidar el chasis y la cabeza, y no solo la técnica, si quería prosperar hacia sus sueños y objetivos, que no han sido nunca pequeños. Se puso a las órdenes de este equipo multidisciplinar que ha mimado y ha esculpido su cuerpo en este trance de la adolescencia hacia el adulto. Confidente y amigo, manos únicas para ponerlo en marcha y activarlo tanto muscular como anímicamente, así como para desactivarlo después del esfuerzo, Juanjo Moreno . A disposición del tenista las 24 horas de todos los días del año desde 2018, cuando Ferrero lo eligió para su equipo, después de que por su camilla hubieran pasado sobre todo jugadores de fútbol y de rugby. Conoce como pocos el cuerpo de Alcaraz, y también su mente, de ahí que se empeñe el fisioterapeuta en que también añada a su entrenamiento esa vitamina N con la que ha contagiado a todo el equipo: paseos a la naturaleza durante los torneos, prioritarios por encima de los entrenamientos, incluso antes de una final, como cumplió Alcaraz el sábado libre antes de Zverev. La otra persona que más conoce el cuerpo de Alcaraz es Alberto Lledó , su preparador físico. En cuanto vieron a ese tenista esmirriado como un junco proyectaron lo que querían y lo que podían sacar de él. Que era mucho porque lucía un cuerpo y una genética que permitía cincelar un jugador completo: resistencia, potencia y explosividad todo en uno. Lledó y Moreno son los responsables de ese cambio físico que sorprendió al mundo a principios de 2022: puro músculo gracias a una pretemporada en la que sobresalieron las proteínas, los ejercicios de esprint y también de resistencia. El tenis lo demanda todo. Observan nerviosos cada partido de Alcaraz, porque miran su tenis pero, sobre todo, las reacciones de su cuerpo, de las que está pendiente también Juanjo López , médico del murciano desde que era niño. También lo acompaña a todos los torneos y lo conoce desde niño porque era alumno de las clases de tenis que daba Carlos Alcaraz sénior. Traumatólogo y cirujano, es otro que apartó el fútbol para centrarse en este chaval que ya acumula varios episodios de lesiones musculares, pero que todavía luce fresco y preparado para grandes hazañas. No hubieran sido posibles sin el apoyo psicológico que le ofreció Josefina Cutillas en su infancia, desde los 8 hasta los 16 años, y que la presta ahora Isabel Balaguer , en forma de apoyos más o menos esporádicos para que tenga herramientas para ver las debilidades del rival y, sobre todo, ver las propias y saber manejarlas para que no se conviertan en calambres ni bloqueos. O, al menos, aprender de ellos si ocurren. Para que Alcaraz siga siendo Alcaraz, su hermano Álvaro, con quien compartió disputas de niños y ahora juegos y entrenamientos como sparring. Este grupo no sería posible sin el empeño de Albert Molina , agente del chaval desde que tenía 12 años. Fue él quien le insistió a Ferrero de que tenía que ver a aquel chavalito de Murcia. Fue él quien convenció a la familia de que dejaran volar a su hijo hacia las alturas . Pero con los pies bien atados en El Palmar.

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Author: Pablo Perez