Historia por hacer

El sábado antes del minuto 73 no había sucedido nada y después del 82 ya había sucedido todo. Entre medias, nueve minutos en los que el Madrid invocó a sus espíritus, marcó dos goles y hasta pudo marcar un tercero si Bellingham fuera una piraña del Amazonas en lugar de esa cariátide que se empancipó del Erecteion para expandir brazos y asistencias. A partir de ahí, la euforia, las lágrimas y los abrazos. Y un cansancio generalizado por la tensión acumulada y porque sufrimos como perros. Una final cansa hasta si la juegas desde el sofá. A mí en el minuto 88, cuando el gol anulado, se me subió un gemelo y aún no descarto una rotura de fibras tras… Ver Más

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Author: Pablo Perez