Siendo incontestable el triunfo del Nuevo Frente Popular (NFP, coalición electoral de izquierdas), seguido de los amigos políticos de Macron y Agrupación Nacional (AN, extrema derecha), en una Francia dividida en tres grandes bloques antagónicos, incluso los resultados oficiales de la segunda vuelta de las elecciones legislativas son motivo de polémica. En su recuento definitivo, el ministerio del Interior se limita a contabilizar los votos conseguidos por diecisiete partidos, de la extrema izquierda a la ultra derecha, a la derecha de la extrema derecha. Buena parte de esos partidos y micro partidos no tendrán representación parlamentaria. En la nueva Asamblea Nacional (AN), primera cámara del Parlamento nacional, «solo» estarán presentes seis «grandes» grupos, divididos, a su vez en una decena de partidos. A la espera de la formación definitiva de los grupos parlamentarios, a lo largo de la jornada del lunes, si no se presentan nuevos «problemas», la prensa de la mañana confirma el triunfo del NFP, seguido de los macronianos, relegada la extrema derecha a un tercer puesto. Según Le Monde, vespertino de referencia, y Le Parisien, matutino popular de calidad, esta pudiera ser la compleja composición de la nueva Asamblea Nacional: -Le Monde estima que el Nuevo Frente Popular (NFP), integrado por La Francia Insumisa (LFI), PS, PCF y Verdes, podría tener 182 diputados. Le Parisien reduce esa mayoría a 174 escaños. -Le Monde estima que los amigos de Macron podrían tener 168 escaños; mientras que Le Parisien estima que podrían tener 156. -Le Monde y Le Parisien coinciden en estimar que el partido de Marine Le Pen tendrá 143 diputados. -Le Monde estima que Los Repulicanos (LR, derecha tradicional), el partido de Nicolas Sarkozy, podría tener 45 escaños, mientras que Le Parisien calcula que podría tener 66 escaños. Varios grupúsculos de izquierda y derecha podrían tener, todavía, entre 13 y 15 escaños. El único dato claro y definitivo de los resultados del ministerio del Interior y de los cálculo oficiosos de la prensa parisina, es que ningún bloque, ningún partido, tiene mayoría absoluta para poder gobernar, sin correr el riesgo de ser censurado de una diversa manera. Cuando los bloques y partidos se organicen, tomando posesión de sus escaños, en la Asamblea Nacional, el panorama parlamentario quedará igualmente «claro», pero definitivamente confuso. Para poder conseguir la mayoría absoluta y poder imponer sus criterios, diversos, el NFT tendrá que conseguir muchos apoyos de diputados de centro o derecha, tras una negociación larga, compleja e imprevisible, nada clara. En el caso de Macron y sus amigos se plantea el mismo e incierto dilema. Entre el mes de junio del 2022 y el mes de junio pasado, Macron y sus amigos políticos pudieron gobernar con mayoría relativa, cada vez más problemática. Ante esas dificultades, el presidente de la República tomó una decisión temeraria: convocar elecciones generales anticipadas para «clarificar» los equilibrios políticos nacionales. El resultado no puede ser más catastrófico. La nueva mayoría relativa, el NFP, es una fuerza que desea «desmontar» todas las reformas iniciadas por Macron, con proyectos muy alejados de la zona euro, primera víctima potencial del narcisismo problemático del jefe del Estado. Ante tal situación, tampoco es seguro que Macron acepte la formación de un gobierno con rapidez. El presidente francés viajará a Washington, de martes a jueves, para participar en una cumbre excepcional de la OTAN, que también será víctima del aventurerismo presidencial francés. La Francia Insumisa (LFI), la fuerza mayoritaria del NFP, también es hostil a la organización militar de la Alianza Atlántica.