Los accionistas de BBVA aprueban la ampliación de capital necesaria para comprar Banco Sabadell y lo hacen con una mayoría rotunda, del 96%. Un impulso a la operación, que sigue adelante con el refrendo de los dueños de la entidad vasca; el quórum en la junta ha alcanzado el 70,75% del capital social. Esto supone un paso más en el proceso, que todavía se extenderá varios meses hasta que llegue el periodo de aceptación; será en ese momento cuando los accionistas del Sabadell, en su caso, tendrán que decidir si venden o no sus títulos. La aprobación de la ampliación de capital era una condición indispensable para poder seguir adelante con la opa a la entidad catalana. Pero eso no indica que el camino esté ya despejado porque en el horizonte planean varias incertidumbres, más allá de lo que puedan decidir los accionistas del Sabadell. Esas incertidumbres son, principalmente, qué ocurrirá con el veredicto de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y qué decidiría el Gobierno en la fusión posterior a la opa. Por su parte, Carlos Torres, el presidente, ha lanzado un mensaje claro a los accionistas y al consejo de administración de Banco Sabadell , que rechazó la propuesta amistosa de fusión, en la primera prueba de fuego para la operación. El directivo ha recalcado en su discurso en la junta de accionistas extraordinaria para aprobar la ampliación de capital que están «convencidos del racional estratégico» de su oferta y del «impacto positivo que supone para todos los grupos de interés». Por ello, pese al rechazo inicial del consejo, Torres ha defendido haber lanzado una opa, para que sean los accionistas y no el consejo los que decidan: «BBVA ha querido dar a los accionistas de Banco Sabadell el poder de elegir». «Esperamos que aprecien el sentido estratégico de la operación y decidan participar con nosotros en este gran proyecto de futuro», ha comentado el presidente del banco vasco, al tiempo que añadía que se trata de una oferta «tremendamente atractiva». «Por un lado, representa una prima del 30% sobre las cotizaciones del cierre del 29 de abril, día anterior a la oferta de fusión que trasladamos a su consejo. Y por otro, otorga a los accionistas de Banco Sabadell la posibilidad de capturar un mayor valor en el futuro al participar en un 16% en la entidad combinada, asumiendo una aceptación del 100%», ha proseguido. Pese a haber lanzado una opa hostil, el dirigente ha señalado que su acercamiento sigue siendo amistoso. Torres, junto a su consejero delegado Onur Genç, ha abierto la junta extraordinaria precedido de un aplauso notable. Tras ello, y después de intervenir el secretario, se ha dirigido a los accionistas de BBVA para vender las bondades de la operación , que se sustancia primero con una opa hostil y, si esta triunfa, después con una fusión de ambas entidades. El presidente de la entidad ha defendido que la operación les permite incrementar su escala y reforzar su posición en España, «un mercado atractivo para invertir». « Con la integración de ambos negocios, ganamos escala . Tras la operación nos convertimos en el segundo banco por cuota de préstamos a nivel nacional y reforzamos nuestra capacidad para competir en nuestro mercado doméstico. Además, la operación supone combinar dos negocios enormemente complementarios y redoblar nuestro compromiso con las pymes», ha recalcado. El objetivo, ha dicho, es construir un banco «más fuerte, competitivo y rentable, reforzando nuestra presencia en un mercado atractivo, a través de la combinación de franquicias de alta calidad con negocios muy complementarios». Al mismo tiempo, ha destacado que se generarían «sinergias significativas, con unos ahorros de costes estimados en 850 millones de euros antes de impuestos, incluyendo 100 asociados a menor coste de financiación». Torres ha indicado que estos ahorros se materializarían a lo largo de tres años desde la integración, y llevan aparejados unos costes de reestructuración de 1.450 millones de euros , también antes de impuestos. «Una gran parte de estas sinergias están relacionadas con los costes fijos y tecnológicos del grupo», ha añadido. Sin embargo, estas cifras no están exentas de polémica ya que el propio Banco Sabadell las ha cuestionado. Y ha reclamado también que BBVA tenga que informar al mercado de qué pasaría, especialmente con las sinergias y costes, en el escenario de que triunfe la opa pero después no puedan fusionar ambos bancos por el veto de la CNMC o el Gobierno; de hecho, como ha publicado ABC, la intención de la entidad catalana es llegar a forzar a los vascos a incluir ese escenario en el folleto de la opa para que los accionistas tomen la decisión de vender o no sus acciones con toda la información disponible. Respecto al empleo, el dirigente ha destacado que «la integración de las plantillas se basará en criterios de competencia profesional y mérito, como avala nuestra experiencia en este tipo de operaciones». Nadie en el sector financiero es ajeno a que las fusiones siempre traen consigo salidas de trabajadores, y en este caso todavía estaría por cuantificar en caso de triunfar toda la operación. Buena parte de las intervenciones en la junta de los representantes de los trabajadores han estado centradas en el riesgo para el empleo que supone la operación. Ante esto, Torres ha señalado su «compromiso firme con la preservación del empleo de calidad y las condiciones laborales de las plantillas» . Ha dicho que son conscientes de la incertidumbre que genera este proceso pero que todas las decisiones se guiarán por «criterios de competencia profesional y mérito», para añadir que cualquier medida se hará de manera acordada. Asimismo, Torres ha querido recordar a los accionistas de BBVA el enorme crecimiento y mejora que ha tenido el banco en estos años, así como la remuneración que se les ha dado: «Desde 2021 hemos repartido más de 7.800 millones de euros en dividendos en efectivo, a los que se suman 5.400 millones en recompras de acciones, alcanzando un total de más de 13.200 millones de euros repartidos a nuestros accionistas».