Hasta las grandes estrellas del tenis tienen su límite y en muchas ocasiones terminan reflejándolo en el transcurso de un partido, ante miles de personas. Leyendas del tenis como Roger Federer o Novak Djokovic también se vieron superados por la situación y terminaron golpeando de manera agresiva su raqueta contra el suelo de la pista, hasta verla destrozada. En el caso del suizo, fue en el abierto de Miami de 2009 donde ante Djokovic perdió los papeles y terminó destrozando su raqueta con un golpe seco. Por otro lado, el serbio perdió los papeles en su debut en las ATP Finals de Turín 2023. Aunque finalmente terminó ganando el que era su primer partido en la competición, necesitó tres horas de agonía en la pista para doblegar a un joven Holger Rune que le llevó a romper hasta en dos ocasiones su raqueta. Sin embargo, ellos no son los únicos tenistas de la historia que han protagonizado este tipo de sucesos. Hay una larga lista compuesta por Mcenroe, Murray, Zverev, Serena Williams, Sabalenka… a la que recientemente se ha unido Carlos Alcaraz. El veterano francés Gaël Monfils supo doblegar al subcampeón olímpico provocando incluso su desesperación. En concreto, fue en el último punto Tie-Break del segundo set cuando al murciano protagonizó un cruce de cables que le llevó a destrozar su raqueta a base de golpes en el suelo de la pista. El triunfo de Monfils le llevaba al tercer set, lo que le provocó un ataque de nervios inesperado en el español. En vista de la repercusión que ha habido por ello, Alcaraz ha colgado un tweet en el que ha expresado sus disculpas por lo sucedido en la segunda ronda del torneo de Cincinnati. En él, el murciano ha apuntado que el incidente se debe a una «acumulación de nervios» y que por culpa de ellos «a veces es muy complicado controlarse». De esta manera, Carlos Alcaraz pretendía poner fin a una actitud polémica que, según el, le hace humano. Ahora, el tenista español tendrá como próximo objetivo un US Open donde el pasado año perdió el número uno y un triunfo en esta edición podría ser clave para recuperarlo.