El nombre de Ashton Lambie era desconocido para el mundo de la vela, pero en el ciclismo en pista fue el primer hombre, el 18 de agosto de 2021 en México, en bajar de los 4 minutos en la distancia de persecución individual (4.000 metros) con 3:59.93. Dos meses después, el 22 de octubre se proclamó campeón mundial de esta disciplina en Roubaix (Francia), una más de sus múlitples victorias. Fue el mismo día que su pareja, hoy su esposa, Christina Birch, otra de las figuras del ciclismo estadounidense era seleccionada, entre más de 12.000 solicitudes, para entrar en el programa Artemis de la NASA como astronauta. De esto hace apenas tres años y hoy Ashton Lambie, que destaca por su mostacho, es uno de los ‘cyclors’ del American Magic estadounidense, desafiante en la Copa América de Barcelona y Christina Birch que, tras dos años de preparación, fue elegida, el pasado mes de diciembre, como uno de los diez astronautas del referido programa. Pero incluso para este ciclista de elite, de 33 años y natural de Lincoln (Nebraska), estado sin mar y que se graduó en Interpretación Musical (piano) y Administración de Empresas, no fue fácil entrar en el equipo estadounidense. Cuando fue llamado se incorporó a la base del equipo en Pensacola (Florida) a mediados de 2022, probó en el AC75 ‘Patriot I’ pero, en marzo de 2023, no pasó el corte ya que exigía una potencia del rango de 1.100 vatios durante 30 segundos, 580 vatios durante 4 minutos y 450 vatios durante 20 minutos. «Estaba destrozado -recuerda- pero estaba decidido a trabajar para lograr la más mínima posibilidad de unirme a este increíble equipo. Me dijeron que había una posibilidad de que hubiese más plazas disponibles en octubre, redoblé los esfuerzos y seguí trabajando para obtener todos los vatios adicionales que pudiera«. Ya en mayo le llamaron de nuevo para incorporarse definitivamente al equipo y formar parte del grupo de ‘cyclors’ del equipo en la 37ª Copa América. «No fue la primera vez que trabajé y luché para alcanzar un gran objetivo durante varios años, pero la ambición de poder ganar la Copa hace que este sea increíblemente especial; es un logro enorme, la cumbre de cualquier carrera deportiva» , señaló El grupo de ‘cyclors’, compuesto por diez miembros, incluye una mezcla diversa de remeros, regatistas, atletas de pista y ciclistas profesionales. Lambie es el más pequeño en estatura del grupo. Mide 1,78 metros y es poco amante del agua, incluso tuvo miedo a marearse al principio. Reconoció: «En realidad, la parte más difícil para mí fue ganar peso» (ha pasado de 72 kg a 88) porque una de las reglas es que la tripulación (8 hombres, cuatro ‘cyclors’ y cuatro del grupo de dirección y que controlan el barco) tiene que estar dentro de un rango de peso (85-105 kg). «Además he aprendido mucho sobre navegación, ha sido una parte importante de esta aventura y la curva de aprendizaje ha sido bastante pronunciada. Al igual que en el caso del ciclismo, hay un vocabulario completamente nuevo que comprender, incluida terminología relacionada con velas, piezas de barcos y términos direccionales», aclaró. Los ‘cyclors’ trabajan sobre un mecanismo que se parece mucho a una transmisión de bicicleta de piñón fijo, y cuatro ‘cyclors pueden hacer el trabajo de ocho ‘grinders’. «La demanda de potencia para mantener el ‘vuelo’ y las maniobras a bordo de un AC75 es enorme. El sistema hidráulico no se puede recargar, lo que significa que el rendimiento atlético de los ‘cyclors’ afecta directamente los resultados de la carrera. La subida y bajada rápida del ‘foil’ mejora la agilidad y la capacidad de respuesta del barco» , avanzó el ciclista. Las exigencias físicas y los estándares mínimos son extraordinarios. La mayoría de las carreras duran entre 25 y 45 minutos, y requieren esfuerzos de pedaleo prolongados y sostenidos en la línea de base, así como frecuentes arranques de alta intensidad que duran minutos. Mientras pedalean, los cyclors deben estar sincronizados atentos y preparados para responder a las órdenes del patrón u otros miembros de la tripulación. Necesitan anticipar las maniobras y ajustes necesarios durante las diferentes fases de la carrera. «La comunicación y la coordinación entre los miembros del equipo son cruciales para garantizar un funcionamiento fluido y un rendimiento óptimo» , aseveró. La otra cara de este deportista es la personal y vital para él: la de su esposa su esposa, Christina Birch, de 37 años, nacida en Arizona y astronauta de la NASA, ciclista de elite con 11 títulos nacionales en pista, dos medallas de oro en los Juegos Panamericanos, pero no fue elegida para el equipo olímpico de pista para los Juegos de Tokio 2021 y ya había decidido presentarse a la selección de astronautas de la NASA en Houston. Su impresionante currículum académico fue decisivo. Licenciada en matemáticas, bioquímica y biofísica molecular de la Universidad de Arizona en 2008, Obtuvo un doctorado en ingeniería biológica del MIT en 2015, fue profesora de la facultad de Bioingeniería de la Universidad de California y consultora científica para empresas emergentes en varios sectores tecnológicos, desde la robótica hasta el desarrollo de vacunas. Después de dos años de entrenamiento en paseos espaciales, robótica, sistemas de estaciones espaciales, idiomas y más, Birch, fue elegida, junto a otros nueve como parte del ‘Programa Artemis’ y ahora se prepara para ser enviado a la Estación Espacial Internacional, reinició de misiones a la Luna y, potencialmente, hacer rutas hacia Marte. Cuando se le habla a Ashton de como es su convivencia, afirmó: «¡Es bastante complicado! Realmente estamos muy interesados cada uno en la carrera del otro, y el hecho de que ambos estemos apasionados y entusiasmados por lo que hacemos es contagioso» . Cuando Christina fue seleccionada para formar parte de la próxima promoción de astronautas de la NASA hace cuatro años, Lambie aceptó el desafío con ella y los dos se mudaron a Houston para el entrenamiento de ella en el Centro Espacial Lyndon B. Johnson. «El apoyo que me ha brindado mientras yo perseguía mis objetivos ha sido increíble y sigue siendo mi mayor apoyo en todo momento. ¡Ayuda mucho tener a alguien que cree en ti para hacer algunas cosas que me asombran incluso a mí!» , apostilló. «Es fácil -concretó- apoyarla cuando quiero que sea feliz, que tenga éxito y que disfrute de la vida al máximo. Apoyarnos mutuamente es relajante porque es muy divertido. También ha sido un gran proyecto compartido establecer nuestro nuevo hogar en Houston. Ninguno de los dos habíamos estado establecidos en ningún lugar durante un tiempo« .