No hay consuelo para Carolina Marín , que llora desconsolada en la pista del pabellón de Porte de la Chapelle. Una desesperación agonizante porque estaba a punto de ganar el partido: 21-14 y 10-6 cuando un mal gesto a la hora de alcanzar un volante en la red la deja clavada en el suelo. La rodilla derecha hace un mal gesto y aunque trata de continuar con una rodillera, la articulación no responde. Fin a la final, fin al oro, la maldita rodilla vuelve a dejar sin trono olímpico a Carolina Marín. En 2019 fue la rodilla izquierda, en