El equipo de Pogacar avisa también en la Vuelta

Empieza la Vuelta y el punto de referencia es el mismo maillot que ganó el Giro y se impuso en el Tour. El equipo de Pogacar también asoma en el primer pedestal de la ronda española a través de Brandon McNulty, norteamericano de Arizona, componente del UAE (el conjunto de los Emiratos Árabes) que se adjudicó la contrarreloj en Lisboa frente al fenómeno belga Wout van Aert. McNulty enseña su apellido a un incierto e impredecible cartel de favoritos para ganar la carrera. Uno más a la lista que encabeza Primoz Roglic, vencedor de tres Vueltas, y el mejor entre los candidatos en la capital portuguesa, octavo en doce kilómetros, a 16 segundos del estadounidense. La Vuelta se expresa en Lisboa frente al Monasterio de los Jerónimos , despliega su vocación internacional, carrera con identidad española cien por cien pero con voluntad aperturista, sin cerrazón en las fronteras. Allí compone una imagen para la posteridad, venta del producto con la rampa de salida de la crono, los jueces descontando el cinco, cuatro, tres, dos y uno con los dedos, y el marco de la iglesia al fondo, imponente. Salen a escena los ciclistas, muy pocos a disputar a tope la etapa y la mayoría a guardar fuerzas para lo que venga. Se exhibe Edoardo Affini, el italiano del Visma que calienta el sillón noble del vencedor de etapa durante muchos minutos, sin que nadie lo mueva de ahí. No lo hace Victor Campenaerts, el del récord de la hora. Tampoco Joshua Tarling, el británico de 20 años que solo ha logrado victorias contra el reloj en su vida. Tampoco los españoles, escaladores y dolientes en la modalidad. Enric Mas y Mikel Landa quedan muy lejos de los mejores tiempos, mejor el malloquín que ha salido antes que el vitoriano. A Affini lo separa del maillot rojo el gigante checo Mathias Vacek, quien queda a la espera de la irrupción de los mejores, entre los que no se encuentra el granadino y especialista Carlos Rodríguez, esperanza del ciclismo español quien firma un tiempo poco potable (a 46 segundos del vencedor). Está motivado Joao Almeida, el portugués que le echó la bronca a Juan Ayuso en el Tour y que corre ante su público. También está en la pomada Adam Yates, otro más en la nómina del Emirates, el equipo que clava la primera chicheta en el libro de ruta cuando entra en meta Brandon McNulty, dos segundos mejor que Vacek. «Esto es una increíble sorpresa para mí», dice el ciclista de Arizona. No es sorpresa para su director, Josean Matxín, quien antes de la Vuelta ya advirtió la buena forma del americano. A Wout van Aert se le escapa la victoria. El belga es una bendición en la Vuelta, un ciclista de materia primera superior que hace dos veranos en el Tour ganó etapas en la montaña, en contrarreloj y al esprint. Más espectacular que su compañero Vingegaard, vencedor de la carrera francesa. «No ha estado mal, pero las sensaciones no han sido las mejores», dice en el micrófono de Eurosport. Su compañero en el Visma Sepp Kuss, último ganador de la Vuelta, ha perdido el tiempo previsible para un peso ligero y escalador como él, 53 segundos. Una crono poco resolutiva en la que Roglic, que se cayó en el Tour y apenas ha competido, no lo hizo mal aunque tampoco fue descollante su actuación. De él se puede esperar algo más en una crono. La Vuelta se adentra por el interior de Portugal, en espera de que el primer final en alto (Villuercas, cuarta etapa) decrete si McNulty es algo más que una sorpresa.

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Author: Pablo Perez