El español Ouhdadi El Ataby arrasa en los 5000 metros y vuelve a conquistar el oro

Yassine Ouhdadi El Ataby es el rey de la larga distancia y así lo volvió a demostrar en la prueba de los 5000 metros en París 2024. El español de origen marroquí, y con solo un 20% de capacidad visual, siempre se mantuvo en la cabeza de carrera y, en la última vuelta, se quitó la careta. Esa careta que descubrió el rostro de un depredador insaciable. Aceleró, dejó al australiano Clifford clavado y entró a trote en la línea de meta. Una obra maestra que le permite repetir el oro de Tokio 2020 y darle la octava medalla a la delegación española. Se acabó el sol en París y son las nubes las que colorean la tercera jornada de los Juegos Paralímpicos, que se inicia en el espectacular Stade de France con un buen puñado de pruebas de atletismo. Suenan los compases de la oscarizada ‘Lose Yourself’ de Eminem , toda una declaración de intenciones de lo que está por venir. «Si solo tuvieses una oportunidad para alcanzar todo lo que siempre has querido, ¿la cogerías o la dejarías pasar?». Salta a la pista Yassine Ouhdadi El Ataby , listo el español de origen marroquí para enfrentarse a uno de los retos más difíciles que presenta el deporte profesional, la consecución de éxitos. Ya fue oro en Tokio 2020 y busca repetir gesta en tierras galas. Su inicio es muy serio, se coloca rápido a la cabeza de la carrera, marca el ritmo, siempre atento por si hay que meter la quinta. Van pasando las vueltas y Ouhdadi El Ataby queda encajonado en la cuarta posición, el tunecino Maikail Al y el australiano Jaryd Clifford patalean a un alto nivel. Son ahora ellos los líderes y al corredor español le toca sacar la escuadra y el cartabón, desempolvar las tácticas cuando se acerca el ecuador de la carrera. Parece que no le pesan los metros, saca pecho ante la adversidad. Se acerca el desenlace y el ecuatoriano Sixto Román Moreta alcanza una velocidad endiablada. Se mueven las piezas y parece que Ouhdadi El Ataby flojea, pero rápidamente vuelve a la cabeza. De hecho, se prende su mecha, acelera sin compasión, mira al podio e incluso sueña con algo más grande. Solo Clifford se interpone entre él y el oro. La carrera está rota y solo puede quedar uno. El español encara la última vuelta y acelera, rompe la pista, deja a todos atrás. Es incontrolable, un purasangre. Clifford ni lo intenta, no puede ante tal exhibición. Le da tiempo hasta a mirar atrás. Es de nuevo oro, es de nuevo el mejor del planeta.

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Author: Pablo Perez