La afición bética no conoce fronteras. A casi 300 kilómetros de Sevilla, Mohamed regenta una tienda en la medina de Assilah –o Arcila, en español– y el nombre de la misma ya da pistas sobre los gustos futbolísticos de este marroquí: Los Béticos de Assilah . En este pueblo costero situado a poco más de 40 kilómetros al sur de Tánger, Mohamed hace gala de su beticismo. Y es que lo suyo, más que afición, es pasión, porque ni siquiera ha pisado nunca España . A pesar de ello, hasta su habla es perfectamente asimilable al de un andaluz. Son numerosos los turistas españoles, andaluces y sevillanos sobre todo, que terminan recalando en su tienda, atraídos por el amor que Mohamed profesa al Real Betis . Tanto es así que ni el mismísimo José María del Nido Benavente , expresidente del Sevilla FC , se ha resistido a hacerle una visita en Assilah. El exmandatario sevillista, que se encuentra de viaje por Marruecos, protagoniza un divertido encuentro con Mohamed, reconocido bético: «Visitando en Assilah al muchacho, las vueltas que da la vida» , expresa Del Nido. Mohamed, ataviado con kandora verde, sonríe junto al expresidente del Sevilla. «Me ha sorprendido el notas» , confiesa el bético marroquí antes de señalar el gesto: «Ha venido a visitarme y soy bético», afirma en un perfecto andaluz. Recibir la visita de un sevillista –el máximo accionista del club nervionense, por si fuera poco– no es problema alguno para Mohamed. «La rivalidad sana tiene que existir siempre» , afirma el bético marroquí, que culmina gritando «¡Viva el Betis y viva el Sevilla!». Mohamed no duda en seguir aclamando al equipo de su alma, el Real Betis, ante la sonrisa incrédula de Del Nido, que insiste: «Sevillista hasta la muerte». «El Betis es el mejor equipo del mundo» , responde Mohamed en ese pique sano que caracteriza a béticos y sevillistas. En ese momento, entre las risas de Del Nido y las palmas de Mohamed, el bético marroquí no duda en decirle al expresidente sevillista: «¡Se ha puesto rojo!» . El beticismo de Mohamed es otra muestra más de que la afición bética es capaz de echar raíces allá donde esté. Ejemplo de ello es que el club verdiblanco cuenta con una peña oficial en Nueva York . Se ubica en el restaurante Black Iron Burger , un negocio regentado por sevillanos y que se ha convertido en un punto de peregrinación para muchos béticos. A fin de cuentas, los sentimientos no entienden de fronteras y, a veces, los kilómetros tan solo se encargan de hacerlos más fuertes y verdaderos.