Víctima de sus decisiones personales más problemáticas, Emmanuel Macron se ha convertido en el jefe de Estado más aislado entre las grandes democracias industriales, agravando una parálisis institucional de Francia que corre el riesgo de prolongarse. Macron y su primer ministro en funciones, jefe de un Gobierno dimitido, en pleno, tras la catástrofe de las elecciones anticipadas del 30 de junio y el 7 de julio pasados, Gabriel Attal , no se dirigen la palabra, ni en público ni en privado. Espectáculo inédito para la «gobernabilidad» empantanada de Francia. Clausurados los Juegos Olímpicos (JJ OO), los ministros dimitidos del Interior, Gérald Darmanin, Economía, Bruno Le Maire, y Asuntos exteriores, Stéphane Séjourné, han subrayado con mucho pudor y precisión que están… Ver Más