El Barcelona no emerge de la fatalidad de acabar mal con sus jugadores más simbólicos. Pero también es cierto que algunos de estos deportistas contribuyen a este destino trágico dando muestras de una especial indignidad. El cóctel de desgracias ha envenenado el adiós de Sergi Roberto (Reus, 1992). Tras 14 años en el primer equipo y 18 en el club, el Barça le desposeyó sin previo aviso de su dorsal para entregárselo a Dani Olmo y le despachó en un breve y frío acto sin dejar que se despidiera de la afición. Roberto fue uno de los que atracó a Josep María Bartomeu aprovechando falta de carácter y el miedo que siempre tuvo de ejercer de presidente. No lideró el… Ver Más