España destruye 193.704 empleos en el peor agosto del último lustro y suma 21.884 nuevos parados

El mercado laboral español sufrió el esperado ajuste del mes de agosto, históricamente el peor del año, con la destrucción de 193.704 puestos de trabajo , si bien las cifras parecen dibujar un horizonte poco halagüeño para el tramo final del año teniendo en cuenta que se trata de la mayor caída de los últimos cinco años -la peor cifra desde el estallido de la pandemia-, habiendo que remontarse a 2019 para observar un mayor desplome (-212.984 afiliados). Mientras, el SEPE sumó en el octavo mes del año 21.884 nuevos parados , eso sí, se trata en este caso de la menor caída desde 2016 (+14.435) -sin contar el anómalo comportamiento de 2021 cuando el desempleo descendió en este periodo en 82.583 personas-. De este modo, el paro registrado se sitúa en 2.572.121 personas, lo que supone 130.579 personas menos que hace un año. Mientras que los cotizantes a la Seguridad Social de alta en agosto se sitúan en 21.189.402 , lo que se traduce en 482.902 afiliados más que hace un año. Llama la atención en el caso de la caída del empleo que se produce en sectores afectados en cierto modo por el efecto estacional si bien se concentran en áreas ajenas al turismo, que parecen extenderse más allá del mes de agosto. Así, el desplome de cotizantes se debe principalmente al descenso de la ocupación en la educación en 72.338 personas y al retroceso del empleo en construcción e industria , que contabilizaron 19.060 y 17.373 afiliados menos que en julio respectivamente. Por sectores, el paro sólo bajó en agosto en la agricultura, con 2.337 desempleados menos (-2,6%), y subió en el resto. El mayor incremento mensual se lo anotaron los servicios , con 20.189 parados más (+1,1%), seguido de la construcción, que sumó 4.187 desempleados (+2,1%), y la industria, donde el paro subió en 2.995 personas (+1,5%). En el colectivo sin empleo anterior el desempleo retrocedió en 3.150 personas (-1,3%). En agosto de este año se registraron 1.040.159 contratos , casi un 4,5% menos que en el mismo mes de 2023. De todos ellos, 389.735 fueron contratos indefinidos, cifra un 6,97% inferior a la de un año antes. En total, el 37,47% de los contratos realizados en agosto fueron indefinidos, porcentaje 1,2 puntos inferior al registrado en julio, cuando la proporción de contratos fijos fue del 38,71%. Dentro de los indefinidos, en agosto se realizaron 163.674 contratos a tiempo completo, un 4,8% menos que en igual mes del año pasado; 132.696 contratos fijos-discontinuos (-13% interanual) y 93.365 contratos indefinidos a tiempo parcial (-1,2%). De todos los contratos suscritos en agosto, 650.424 fueron contratos temporales , un 2,9% menos que en igual mes de 2023. En total, estos contratos representaron el 62,5% de la contratación efectuada en el octavo mes del ejercicio. En los ocho primeros meses del año se han realizado casi 10 millones de contratos, un 1,8% menos que en igual periodo de 2023. De ellos, 4,21 millones han sido contratos indefinidos, un 4,4% menos, mientras que 5,77 millones han sido temporales, lo que supone un 0,1% más que en el mismo periodo del año pasado.   En la misma línea que la experimentada en tendencia general del sistema, el régimen de autónomos sufrió un ajuste notable tras perder 10.135 trabajadores por cuenta propia, si bien la cifra es la más amable de los últimos tres años, habiendo que remontarse a 2021 para observar un ajuste menor, entonces de 7.358 autónomos. De hecho, la caída también es menor que los cinco años precedentes a la pandemia -en el mismo año 2020 se llegaron a sumar 402 afiliados al RETA- y sólo se observa una caída menor antes de la crisis sanitaria en 2014 (-9.567). «Hemos conocido unos malos de agosto. Suele producirse una pérdida importante de afiliados por el fin de la campaña veraniega, pero en este caso se han pedido 300 autónomos diariamente», señala el presidente de ATA, Lorenzo Amor , que destaca el también el bajo nivel de contratación experimentado en el mes ‘estrella’ de la temporada estival. «No son datos alarmantes, pero sí generan inquietud», señala el también vicepresidente de la CEOE. «Los autónomos y las empresas necesitan este momento confianza, seguridad jurídica y certidumbre , y no vivir en una continua inquietud por los cambios normativos que se anuncian continuamente y que van contra el mantenimiento y la creación de empleo», señala Amor.

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Author: Pablo Perez