
La maniobra se ha intensificado por canales discretos, con la cautela propia de un expediente que lleva más de una década enquistado en Washington. Fuentes consultadas por ABC sitúan en ese terreno una aproximación del entorno chavista a figuras cercanas a Donald Trump, en un intento de explorar una salida pactada de Nicolás Maduro del poder que garantice su seguridad personal y preserve, en lo esencial, la arquitectura del régimen.
Por David Alandete | ABC.es
Todas las referencias a estos contactos se basan en testimonios coincidentes de fuentes conocedoras del expediente venezolano, que solicitan a este diario el anonimato y subrayan que no existe rastro documental ni reconocimiento oficial por parte de las instituciones implicadas.
Según esas fuentes, el mensaje habría circulado a través de intermediarios y habría alcanzado a Richard Grenell, exembajador de Estados Unidos en Alemania y exfuncionario con acceso directo al entorno de Trump. No consta que Grenell actúe por encargo del Gobierno estadounidense ni que represente una posición institucional. Su nombre aparece por su historial como interlocutor oficioso en misiones sensibles, incluidas gestiones para la liberación de presos estadounidenses y contactos puntuales con Maduro en Caracas. Grenell no ha respondido a las solicitudes de confirmación de este diario.

La información se mueve en un contexto de silencio oficial. La Casa Blanca niega la existencia de canales abiertos o conversaciones formales sobre una transición negociada en Venezuela. La posición pública del Ejecutivo estadounidense es que Maduro debe entregar el poder a quienes Washington considera ganadores de las elecciones de 2024, Edmundo González Urrutia y María Corina Machado. Las fuentes insisten en que la oferta de salida segura planteada por el entorno de Maduro constituye un tanteo político, no una negociación en curso, y recuerdan que iniciativas similares se han producido en el pasado sin resultados concretos.
El esquema descrito incluiría, siempre según tres fuentes consultadas por ABC, un indulto total para Maduro, su familia y su círculo más cercano, con el objetivo de neutralizar las causas abiertas en tribunales federales de Estados Unidos y cerrar cualquier escenario de extradición futura. Se trata de una exigencia atribuida al entorno del líder chavista, no de una propuesta aceptada ni debatida en instancias oficiales estadounidenses. Desde el punto de vista legal, un indulto de ese alcance requeriría decisiones políticas y judiciales formales que, a día de hoy, no tienen visos de prosperar en Washington.

Altos funcionarios con responsabilidades en el Gabinete de Trump rechazan cualquier planteamiento que implique impunidad para la cúpula chavista, según las mismas fuentes. Las causas penales contra Maduro y su entorno siguen su curso con independencia de estos movimientos, y Estados Unidos mantiene una recompensa de 50 millones de dólares por información que permita capturar al líder venezolano para su extradición y enjuiciamiento. Ninguna de esas medidas ha sido modificada.
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