Matías Almeyda aceptó el reto de ser entrenador del Sevilla como un salto importante (y arriesgado) en su carrera en los banquillos, pero sobre todo fundamentó su elección desde una fuerte motivación personal y pasional. La aventura de volver a Nervión 29 años después para sacarse una espinita que se le quedó clavada como futbolista era un reto que sedujo al preparador argentino desde el primer momento. El paso del tiempo no borró su identidad con el club, más bien lo contrario. Aquella dura temporada 1996-97 fue una experiencia efímera pero muy intensa que le dejó huella. No hace ni un mes que Almeyda le declaró su «amor al Sevilla» en rueda de prensa, repitiendo por enésima vez que se… Ver Más