El Gobierno ya especula con que el crecimiento de la economía desborde un año más las previsiones más optimistas y cierre el año 2025 en el 3%. La ratificación por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) de que el PIB avanzó un 0,6% el pasado verano, en medio de un sinfín de turbulencias comerciales y con la expectativa de una campaña turística de verano algo menos pujante que las de los dos últimos años, y el tono de la información avanzada que maneja el Ministerio de Economía le ha llevado a adelantar que el crecimiento económico de España podría ser «de un avance del PIB del 2,9% o superior en 2025«. La confirmación de esa expectativa implicaría que las dos revisiones al alza del crecimiento de este año que el Gobierno ha acometido en los últimos meses y que han dejado la previsión oficial de crecimiento en el 2,9% incluso se habrían quedado cortas y que la tendencia a la desaceleración económica que se observa desde el último trimestre de 2024 experimentaría en el último tramo de este ejercicio un pequeño freno, ya que el ritmo de crecimiento de la economía española saltaría de repente del 2,8% al 3%. Habrá que esperar a la primavera para ver esto se confirma. Mientras tanto, lo que cuentan los datos del INE es que la desaceleración de las exportaciones y de la aportación de la demanda externa que se ha producido como consecuencia de los vaivenes arancelarios ha sido compensada por el renacido empuje de la inversión y de la demanda interna, particularmente del consumo de los hogares. (((Habrá ampliación)))