El ejército de EE.UU. ha reanudado este lunes su polémica campaña de ataques contra narcolanchas: el Pentágono anunció que había hundido a tres barcas motoras a las que acusa de transportar droga. En los ataques murieron ocho personas. Un comunicado de la Comandancia Sur de EE.UU. detalló que la operación se realizó por orden del secretario de Estado, Pete Hegseth, y contra narcolanchas contra cárteles que el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha designado este año como organizaciones terroristas. Los ataques se produjeron en la región este del Pacífico y en aguas territoriales. «La inteligencia confirmó que las naves transitaban por rutas conocidas del narcotráfico y estaban implicadas en narcotráfico», aseguró el comunicado. «Un total de ocho narcoterroristas murieron en estas operaciones: tres en la primera nave, dos en la segunda y tres en la tercera». La campaña de las narcolanchas se enmarca en los esfuerzos de Trump contra el tráfico de droga y en medio de presiones a uno de los países que EE.UU. considera un ‘narco estado’, Venezuela, para expulsar del poder al dictador Nicolás Maduro. La legalidad de estos ataques ha sido cuestionada dentro y fuera de EE.UU. Trump y su Administración mantienen que son objetivos legales porque el presidente de EE.UU. ha designado a varios cárteles del narcotráfico como organizaciones terroristas. Y el multimillonario ha defendido que con cada una de esas narcolanchas hundidas con sus tripulantes se salva la vida de 25.000 estadounidenses, una referencia al número de sobredosis que puede suponer un cargamento de fentanilo, el poderoso opiáceo que ha destrozado a millones de familias de EE.UU. Este mismo lunes, el presidente de EE.UU. ha firmado una orden ejecutiva para clasificar al fentanilo como «arma de destrucción masiva». Sin embargo, lo probable es que esas narcolanchas transporten cocaína. Con los últimos ataques, el ejército de EE.UU., que ha reforzado sus posiciones en el Caribe, ha hundido 25 de estas narcolanchas, en ataques que han dejado 95 muertos. Las últimas operaciones ocurrieron en la víspera de una visita de Hegseth y del secretario de Estado, Marco Rubio, al Congreso. Allí celebrarán este martes, junto a otros altos cargos de seguridad nacional y defensa, una sesión informativa a puerta cerrada con todos los legisladores para defender esta campaña contra el narco y sus planes militares en la región. En el comunicado sobre el último ataque, el Pentágono compartió un vídeo con imágenes de las tres narcolanchas hundidas, que explotan con el impacto de misiles. Pero el vídeo que Hegseth ni su departamento han mostrado todavía es el del polémico primer ataque de esta campaña. Hace unas semanas, se ha conocido que entonces hubo dos supervivientes y que el ejército de EE.UU. decidió rematarlos con nuevos ataques. Esto ha supuesto acusaciones de crímenes de guerra contra Hegseth, a quien revelaciones de ‘The Washington Post’ apuntaron como la persona que ordenó a los militares «matar a todos» los tripulantes de las narcolanchas. Tanto Hegseth como Trump se han distanciado de esa decisión y han limitado la responsabilidad al almirante que dirigió la operación.