
La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, respaldó este viernes 19 de diciembre una alianza estratégica con Estados Unidos y justificó la autorización para que aviones militares estadounidenses aterricen en aeropuertos locales, destacando la importancia de la cooperación en seguridad y comercio, a pesar de las preocupaciones regionales por el cerco militar en torno a Venezuela.
Por: lapatilla.com
En declaraciones ofrecidas la tarde del viernes, la mandataria abordó directamente las inquietudes sobre el papel que juega Trinidad y Tobago en la creciente presencia militar estadounidense en el Caribe y rechazó las críticas sobre su postura.
“Hay muchas preocupaciones, ahora no es el momento… pero no voy a ir a detalle”, dijo Persad-Bissessar, remarcando que su gobierno está “protegiendo” a la población.
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Persad-Bissessar defendió con vehemencia la asociación bilateral con EEUU, señalando que es uno de los socios comerciales más importantes de Trinidad y Tobago, con “billones de dólares en comercio entre nosotros”, en contraste con el comercio prácticamente inexistente con Venezuela.
También destacó que más de 350 000 trinitenses poseen visas estadounidenses, y que más de 250 000 viven o están regularizados en Estados Unidos, argumento que utilizó para subrayar los “beneficios” de mantener relaciones estrechas con Washington.
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“Así que si se preocupan por el radar y se preocupan por Venezuela, no se preocupen”, sostuvo, en referencia a la instalación de sistemas de vigilancia, autorizada por su gobierno.
Su discurso indicó que la cooperación con EEUU no debe verse como un abandono de soberanía, sino como una necesidad para proteger a su país.
La declaración de la primera ministra se produce en un contexto de tensión creciente en el Caribe debido al despliegue de activos militares estadounidenses en el marco de la «Operación Lanza del Sur» que, según Washington, busca combatir el narcotráfico cerca de las costas venezolanas.
El gobierno trinitense autorizó recientemente el tránsito de aeronaves militares estadounidenses en aeropuertos locales con fines logísticos, lo que Caracas calificó de acción hostil y que llevó a un deterioro en las relaciones bilaterales con Trinidad y Tobago.
