Cuba recibe como héroes a los guardaespaldas de Maduro muertos durante su captura

Este jueves llegaron a Cuba los restos de los 32 militares cubanos fallecidos en Venezuela el pasado tres de enero tras los ataques de Estados Unidos que resultaron en la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Las autoridades cubanas realizaron en el Aeropuerto Internacional José Martí, de La Habana, una ceremonia militar a la que asistió Raúl Castro. Esta constituye la primera aparición pública del dictador tras la captura de Maduro. También asistió el mandatario Miguel Díaz-Canel, el primer ministro Manuel Marrero , y las máximas autoridades de la Isla. En las imágenes difundidas por la televisión estatal, se observaban pequeños féretros cubiertos por banderas cubanas, custodiados y trasladados por una guardia de honor. El régimen ha calificado a los mercenarios como «combatientes cubanos caídos en el cumplimiento del deber»; en los medios de propaganda predomina el calificativo de «héroes». «No los recibimos con resignación, lo hacemos con profundo orgullo y eterno compromiso porque la muerte no derrota a quienes caen con un fusil en la mano defendiendo una causa justa», dijo en su alocución el ministro del Interior, el General de Cuerpo de Ejército, Lázaro Alberto Álvarez Casas. Mediante un cortejo fúnebre, se trasladaron los restos hacia la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) en la capital, donde continuaron los homenajes con los familiares y la población, mientras opositores y periodistas independientes permanecían rodeados por patrullas policiales y la Seguridad del Estado. Durante dos días el régimen ha promovido homenajes y «actos de reafirmación revolucionaria» en todos los municipios y provincias del país. Para este viernes han convocado igualmente a sus partidarios para la llamada «tribuna antimperialista», en La Habana, frente a la embajada norteamericana. La jornada estuvo marcada por cortes de electricidad en alrededor del 60% del territorio nacional, lo que expone la cada vez más crítica situación energética en la Isla y que debe empeorar en las próximas semanas al faltar el petróleo venezolano. Por vez primera desde el 3 de enero, el régimen reconoció que militares cubanos resultaron heridos durante la operación de Estados Unidos en Venezuela. La confirmación se produjo en la noche del miércoles tras la llegada a La Habana de un grupo de militares lesionados, trasladados en un vuelo oficial y recibidos en el Aeropuerto Internacional por altos cargos del Partido Comunista, las FAR y el MININT. Aunque no detallaron el número ni sus funciones exactas o el tipo de lesiones, en las imágenes difundidas por la televisión estatal se observaron a alrededor de una veintena de los heridos en sillas de ruedas o con dificultades para caminar. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, en su versión oficial, se refirió a ellos como «colaboradores». La narrativa se centra en la condena a los Estados Unidos, pero obvia el alcance real de la presencia militar cubana en Venezuela. Los militares formaban parte del dispositivo de seguridad más cercano de Maduro en Caracas. Algunos de ellos eran los «avispas negras», las tropas especiales de las FAR de Cuba que en la Isla han participado en los más feroces actos represivos de la dictadura. El régimen no ha declarado si retirarían o reducirían las tropas militares de Venezuela, efectivos que los expertos estiman en alrededor de 20.000 . La nula trasparencia al respecto ha sido el patrón durante décadas, en las que el régimen ha negado la presencia militar cubana en ese país; solo reconocieron las muertes de los 32 cubanos cuando era ya un escándalo internacional. Respecto a los miles de médicos que prestan servicios en esa nación, solo han afirmado que se mantendrán en sus puestos. Desde el 3 de enero, el régimen ha sostenido la retórica belicista y de confrontación con Washington, desarrollando incluso ejercicios y movilizaciones militares. Esto pese a que, según el ex alto oficial de la inteligencia cubana, Enrique García, las tropas cubanas -con sus manuales y tecnologías obsoletas- no tendrían oportunidad alguna frente a las tropas especiales de Estados Unidos, algo que quedó demostrado en Venezuela. García sostiene igualmente que es el alto mando militar el culpable de esas muertes al no retirarlos a tiempo. García afirmó sentir pena por cómo los sacrificaron de manera «tan consciente»: «Esto es un acto de traición del régimen cubano porque no había que ser un genio, solo un buen profesional, para predecir la magnitud de ese ataque». «Los mandaron al matadero», sentenció.

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Author: Pablo Perez