Una mayoría cualificada de los países miembros de la UE aprobó el viernes el esperado acuerdo comercial con los países sudamericanos que forman Mercosur , lo que constituirá la mayor zona comercial del mundo. La decisión se tomó por mayoría cualificada, concretamente gracias a que Italia decidió en el último momento votar a favor, lo que impidió que Francia, que ha sido el principal obstáculo para concertar este acuerdo, pudiera formar una mayoría de bloqueo. La idea de crear esta zona de libre comercio (o casi) se aprobó en 1999 en una reunión de los dos bloques en Río de Janeiro, lo que hace de este acuerdo el de más prolongada tramitación, probablemente porque suscita también temores atávicos entre los agricultores de muchos países europeos. La idea de tener que comprar carne brasileña o argentina a cambio de poder vender coches alemanes es demasiado simplista, teniendo en cuenta todas las salvaguardas y limitaciones que se han tenido que ir interponiendo para tratar de calmar los temores del sector agrícola europeo (que hoy en día es el mayor exportador del mundo, todo hay que decirlo). Sin embargo, representa un gesto geoestratégico considerable que envía mensajes claros tanto a la Administración Norteamericana y su política de aranceles generalizados como instrumento diplomático como al poder de China, que ha expandido su comercio y sus intereses en América. La zona de cooperación económica que se crea ahora concentra nada menos que a 730 millones de consumidores y cerca del 25 % del PIB mundial. En la reunión de embajadores de ayer, Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría votaron en contra , mientras que Bélgica se abstuvo. Italia, que en diciembre pidió aplazar la votación, ha logrado concesiones adicionales para cambiar de opinión y votó a favor, lo que anulaba las cuentas de París para bloquearlo. Sus intentos de hacer que Holanda y Rumanía cambiasen de opinión y se sumasen al bando de los escépticos no tuvieron éxito por lo que el acuerdo fue aprobada según la regla habitual que exige el apoyo del 55% de los Estados miembros, siempre que sumen el 65% de la población. Aún así se dejó correr el llamado procedimiento escrito, que prevé que una vez que se ha votado, las capitales tenían hasta las cinco de la tarde para emitir objeciones de última hora, algo que no sucedió. Al final del plazo, el Consejo emitió el comunicado correspondiente, ya pilotado por la presidencia chipriota y firmado por el ministro de Comercio, Michael Damianos, que probablemente aún estaba en los primeros cursos de universidad cuando este acuerdo empezó a negociarse. «Tras más de 25 años, las decisiones de hoy marcan un avance histórico en el fortalecimiento de la asociación estratégica de la UE con Mercosur. En un momento de creciente incertidumbre mundial, es esencial que reforcemos nuestra cooperación política, profundicemos nuestros lazos económicos y mantengamos nuestro compromiso compartido con el desarrollo sostenible. Estos acuerdos crearán nuevas oportunidades para las empresas de ambas partes , garantizando al mismo tiempo sólidas salvaguardias para nuestros sectores más sensibles y un marco comercial justo y sostenible». La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó de «histórico» el acuerdo comercial y afirmó estar «deseando» ir a firmarlo en Paraguay, país que ejerce este semestre la presidencia rotativa de la organización, ya que no pudo hacerlo en Brasil el pasado semestre. En un comunicado, la jefa del ejecutivo europeo no confirmó la fecha de la firma, que se había previsto para la semana que viene, pero que estaba pendiente de la votación en el Consejo. Después de que Von der Leyen lo firme, el documento ha de ser ratificado por el Parlamento Europeo , donde es posible que existan grandes discusiones porque hay eurodiputados que han propuesto incluso llevar el acuerdo al Tribunal de Luxemburgo por considerarlo ilegal. Los partidos nacionalistas más euroescépticos y la extrema izquierda probablemente van a desafiar a la mayoría proeuropea que sostiene a Von der Leyen. Y aún después, una parte del documento debe ser ratificado por todos los países, siguiendo sus propios procedimientos constitucionales, lo que seguramente aún proporcionará una saga de momentos críticos en el trámite. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha logrado no solamente ciertas ventajas de última hora para los agricultores, sino que también consolida su posición política privilegiada en la UE a pesar de las críticas que recibe por su adscripción política en un partido del grupo de ultraderecha, el de los conservadores y reformistas (ECR). «Siempre hemos dicho que estaríamos a favor del acuerdo con el Mercosur cuando hubiera suficientes garantías para nuestros agricultores» afirmó en una comparecencia. Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz, celebró la noticia, escribiendo en X que a pesar de que había tardado «demasiado tiempo», el acuerdo final es una «fuerte señal» de la capacidad de acción de la UE. España ha apoyado sistemáticamente este acuerdo desde el principio, tanto en el Consejo como en el Parlamento Europeo y ayer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , publicó un mensaje en redes sociales diciendo que «tras tres décadas de negociaciones, la UE culminará un nuevo acuerdo comercial con los países de Mercosur. Gracias a él, las empresas españolas podrán entrar a nuevos mercados, exportar más, y generar más empleos. Y Europa podrá mantener un vínculo fuerte con esa región hermana y estratégica que es América Latina. En el mundo de hoy, no todo son aranceles, amenazas y malas noticias. Algunos tendemos nuevos puentes y alianzas para forjar una prosperidad compartida». Sin embargo, en Francia la cuestión se ha convertido en un debate político del más alto voltaje. Las presiones del Gobierno galo han logrado también cláusulas especiales para proteger los mercados agrícolas en caso de que aumenten significativamente las importaciones procedentes de Sudamérica además de 45.000 millones de euros adicionales en subsidios agrícolas y medidas para reducir el precio de los fertilizantes importados. El problema para la posición francesa es que el presidente Emmanuel Macron predica continuamente que la UE debe convertirse en un actor político más unido y firme en el escenario mundial, pero al mismo tiempo tiene a los tractores en la calle y los partidos tanto de extrema izquierda como de extrema derecha ya han manifestado su intención de derrocar al gobierno por no haber logrado bloquearlo. Y eso a pesar de que hay sectores muy vinculados a Francia como el vitivinícola que están entre los que se beneficiarán de la reducción de trabas a sus exportaciones a los países de América del Sur. La Unión Europea ya tiene acuerdos de libre comercio con México y con Chile por lo que se convierte en un actor económico esencial en el continente americano.
Una mayoría cualificada de los países miembros de la UE aprobó el viernes el esperado acuerdo comercial con los países sudamericanos que forman Mercosur , lo que constituirá la mayor zona comercial del mundo. La decisión se tomó por mayoría cualificada, concretamente gracias a que Italia decidió en el último momento votar a favor, lo que impidió que Francia, que ha sido el principal obstáculo para concertar este acuerdo, pudiera formar una mayoría de bloqueo. La idea de crear esta zona de libre comercio (o casi) se aprobó en 1999 en una reunión de los dos bloques en Río de Janeiro, lo que hace de este acuerdo el de más prolongada tramitación, probablemente porque suscita también temores atávicos entre los agricultores de muchos países europeos. La idea de tener que comprar carne brasileña o argentina a cambio de poder vender coches alemanes es demasiado simplista, teniendo en cuenta todas las salvaguardas y limitaciones que se han tenido que ir interponiendo para tratar de calmar los temores del sector agrícola europeo (que hoy en día es el mayor exportador del mundo, todo hay que decirlo). Sin embargo, representa un gesto geoestratégico considerable que envía mensajes claros tanto a la Administración Norteamericana y su política de aranceles generalizados como instrumento diplomático como al poder de China, que ha expandido su comercio y sus intereses en América. La zona de cooperación económica que se crea ahora concentra nada menos que a 730 millones de consumidores y cerca del 25 % del PIB mundial. En la reunión de embajadores de ayer, Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría votaron en contra , mientras que Bélgica se abstuvo. Italia, que en diciembre pidió aplazar la votación, ha logrado concesiones adicionales para cambiar de opinión y votó a favor, lo que anulaba las cuentas de París para bloquearlo. Sus intentos de hacer que Holanda y Rumanía cambiasen de opinión y se sumasen al bando de los escépticos no tuvieron éxito por lo que el acuerdo fue aprobada según la regla habitual que exige el apoyo del 55% de los Estados miembros, siempre que sumen el 65% de la población. Aún así se dejó correr el llamado procedimiento escrito, que prevé que una vez que se ha votado, las capitales tenían hasta las cinco de la tarde para emitir objeciones de última hora, algo que no sucedió. Al final del plazo, el Consejo emitió el comunicado correspondiente, ya pilotado por la presidencia chipriota y firmado por el ministro de Comercio, Michael Damianos, que probablemente aún estaba en los primeros cursos de universidad cuando este acuerdo empezó a negociarse. «Tras más de 25 años, las decisiones de hoy marcan un avance histórico en el fortalecimiento de la asociación estratégica de la UE con Mercosur. En un momento de creciente incertidumbre mundial, es esencial que reforcemos nuestra cooperación política, profundicemos nuestros lazos económicos y mantengamos nuestro compromiso compartido con el desarrollo sostenible. Estos acuerdos crearán nuevas oportunidades para las empresas de ambas partes , garantizando al mismo tiempo sólidas salvaguardias para nuestros sectores más sensibles y un marco comercial justo y sostenible». La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó de «histórico» el acuerdo comercial y afirmó estar «deseando» ir a firmarlo en Paraguay, país que ejerce este semestre la presidencia rotativa de la organización, ya que no pudo hacerlo en Brasil el pasado semestre. En un comunicado, la jefa del ejecutivo europeo no confirmó la fecha de la firma, que se había previsto para la semana que viene, pero que estaba pendiente de la votación en el Consejo. Después de que Von der Leyen lo firme, el documento ha de ser ratificado por el Parlamento Europeo , donde es posible que existan grandes discusiones porque hay eurodiputados que han propuesto incluso llevar el acuerdo al Tribunal de Luxemburgo por considerarlo ilegal. Los partidos nacionalistas más euroescépticos y la extrema izquierda probablemente van a desafiar a la mayoría proeuropea que sostiene a Von der Leyen. Y aún después, una parte del documento debe ser ratificado por todos los países, siguiendo sus propios procedimientos constitucionales, lo que seguramente aún proporcionará una saga de momentos críticos en el trámite. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha logrado no solamente ciertas ventajas de última hora para los agricultores, sino que también consolida su posición política privilegiada en la UE a pesar de las críticas que recibe por su adscripción política en un partido del grupo de ultraderecha, el de los conservadores y reformistas (ECR). «Siempre hemos dicho que estaríamos a favor del acuerdo con el Mercosur cuando hubiera suficientes garantías para nuestros agricultores» afirmó en una comparecencia. Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz, celebró la noticia, escribiendo en X que a pesar de que había tardado «demasiado tiempo», el acuerdo final es una «fuerte señal» de la capacidad de acción de la UE. España ha apoyado sistemáticamente este acuerdo desde el principio, tanto en el Consejo como en el Parlamento Europeo y ayer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , publicó un mensaje en redes sociales diciendo que «tras tres décadas de negociaciones, la UE culminará un nuevo acuerdo comercial con los países de Mercosur. Gracias a él, las empresas españolas podrán entrar a nuevos mercados, exportar más, y generar más empleos. Y Europa podrá mantener un vínculo fuerte con esa región hermana y estratégica que es América Latina. En el mundo de hoy, no todo son aranceles, amenazas y malas noticias. Algunos tendemos nuevos puentes y alianzas para forjar una prosperidad compartida». Sin embargo, en Francia la cuestión se ha convertido en un debate político del más alto voltaje. Las presiones del Gobierno galo han logrado también cláusulas especiales para proteger los mercados agrícolas en caso de que aumenten significativamente las importaciones procedentes de Sudamérica además de 45.000 millones de euros adicionales en subsidios agrícolas y medidas para reducir el precio de los fertilizantes importados. El problema para la posición francesa es que el presidente Emmanuel Macron predica continuamente que la UE debe convertirse en un actor político más unido y firme en el escenario mundial, pero al mismo tiempo tiene a los tractores en la calle y los partidos tanto de extrema izquierda como de extrema derecha ya han manifestado su intención de derrocar al gobierno por no haber logrado bloquearlo. Y eso a pesar de que hay sectores muy vinculados a Francia como el vitivinícola que están entre los que se beneficiarán de la reducción de trabas a sus exportaciones a los países de América del Sur. La Unión Europea ya tiene acuerdos de libre comercio con México y con Chile por lo que se convierte en un actor económico esencial en el continente americano.