Un Espanyol más ofensivo no consigue romper la intensidad del Levante

No siempre hace falta un carro de goles para decir que se ha visto un buen partido de fútbol. El empate cae mejor en el estómago periquito que en el granota. El Levante está muy hundido en la clasificación y solo una victoria le hacía asomar la cabeza. Pero para el Espanyol , aunque Carlos Romero diga que se van «jodidos» porque cuando uno está en una situación privilegiada aumenta su ambición, significa volver a sumar tras la dolorosa derrota en el derbi . Manolo apostó por Kike y Jofre como titulares, pero resultaron: uno rara vez deja una jugada memorable por la banda, y el otro lucha tanto que se olvida de mirar la portería de vez en cuando. El Levante venía de meterle tres al Sevilla en Nervión y con esa convicción de que lo mejor está por llegar de cuando se tiene nuevo entrenador. El alto índice de dopamina de los granota se notó desde el inicio. Arriesgaban más y presionaban más. Y el Espanyol , adormecido. Kareem Tunde dejó dos disparos peligrosos en los primeros diez minutos. Los de Manolo buscaban el juego directo a Kike, sin demasiado éxito, y Pere Milla le decía al equipo que esto no es rugby y por abajo también puede circular el balón. El Espanyol acudía a las disputas con la fuerza de un muñeco de trapo. Y cuando parecía que atacaba, el Levante robaba balones con guante blanco. Tantas similitudes entre ambos clubes, pero tantas diferencias en su fútbol. El Levante, calmado, tocaba y esperaba a que hubiera huecos; y el Espanyol, estresado, parecía que si no se plantaba con dos pases en el área tras robar algo muy terrible pasaría. Los pericos estaban anulados para atacar y los valencianos se mostraban más capaces de llegar pero con pocas ganas de hacer sangre. Soto Grado dejaba jugar pero los propios jugadores ya se encargaban de trabar el partido con imprecisiones. La más clara hasta el momento la tuvo Carlos Romero, hecho delantero, en un intento claro de volea de que mandó a la grada. Ligera mejoría perica en el final de la primera mitad, pero parecía haberse firmado un tratado de no agresión porque ambos estaban con la mirilla bizca. Expósito volvió a tener el 0-1 tras un disparo de Jofre pero también la mandó fuera. El Levante iba con una marcha más y aprovechaba la somnolencia periquita, pero en los últimos metros era error tras error. La gran característica de este Espanyol es que sabe esperar para hacer daño. Ocurrió en el 52: Carlos Romero enganchó un sobrebote y lo puso en la escuadra. Un golazo que desatascó el partido, pues rápidamente contragolpeó el Levante. Losada se desmarcó aprovechando que Calero estaba en la luna de Valencia, controló con el pecho y batió a Dmitrovic para devolver todo a la casilla inicial. En el 60 entró Roberto, y fue mucho más efectivo de espaldas y de cara a la portería que Kike. El partido ya no era trabado sino interesante porque podía caer de parte de cualquiera. Y comenzó a perdonar el Espanyol: a Dolan se le marchó por poco un disparo y Jofre desaprovechó una ocasión clara con un remate a las nubes. Puado entró y volvió a salir, a priori resintiéndose de su lesión. El Espanyol buscó más la victoria, pero el signo del resultado no estaba nada claro porque el Levante no desistía y mantuvo un ritmo altísimo, con la garra de quien aún no ha ganado en casa y se juega la vida. Terrats volivó a no demostrar nada. Roberto probó un taconazo en el alargue, que fue un asedio perico. FICHA DEL PARTIDO LEVANTE: Ryan, Pampín, Matías, Dela, Toljan, Arriaga (78′ Vencedor), Martínez, Losada (64′ Espí), Álvarez (78′ Olasagasti), Kareem (88′ Morales), Iván Romero (88′ Eyong). ESPANYOL: Dmitrovic, Romero, Cabrera, Calero, El Hilali, Urko, Expósito, Jofre (69′ Puado (72′ Pickel)), Dolan, Milla (69′ Terrats), Kike (60′ Roberto). GOLES: 0-1 Romero (53′), 1-1 Losada (54′) ÁRBITRO: Soto Grado (riojano). Amonestó a Kike (46′).

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Author: Pablo Perez