Detenido a los 17 años y sin juicio: el testimonio de la madre de un cadete preso por la inteligencia chavista

Ana Luisa Hernández con su hijo Carlos Daniel Fernández Hernández, con el adolescente en la Academia Militar cuando aspiraba a ser un oficial de la Fuerza Armada

 

La detención del S1 retirado Damián Alexander Rojas Díaz, ocurrida hace un año, fue utilizada por el oficialismo para denunciar una presunta conspiración contra el magistrado Maikel Moreno. Mientras Diosdado Cabello hablaba de un plan para atentar contra el alto funcionario, Nicolás Maduro los calificó de “una célula nazi”. Así, 27 cadetes de la Academia Militar fueron vinculados al caso y detenidos el 7 de febrero de 2025 y desaparecidos hasta el 10 de enero de 2026, entre ellos el adolescente Carlos Fernández. Hoy, 10 de febrero, tienen establecida la audiencia.

Por Sebastiana Barráez / infobae.com

En conversación exclusiva con InfobaeAna Luisa Hernández narra el calvario que vive como madre de Carlos Daniel Fernández Hernández, un cadete distinguido del primer año del Batallón Leander, detenido por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) el 7 de febrero de 2025, cuando apenas tenía 17 años, junto a una treintena de cadetes de la Academia Militar.

Según Hernández, ni la Fuerza Armada ni la Academia Militar informaron a las familias sobre lo ocurrido; fueron los propios compañeros de los cadetes quienes, a través de comentarios, transformaron un rumor en una dolorosa realidad.

La madre recuerda que logró conversar “con Rodríguez Villamizar, director del cuerpo de Cadetes”, pero este nunca le explicó los cargos que pesaban sobre su hijo, limitándose a informarle que Carlos Daniel estaba bajo investigación de la DGCIM durante un periodo de 45 días.

Desesperados, los familiares acudieron a la sede de la DGCIM, donde les aseguraron que el joven no se encontraba allí. “Estuvimos más de dos semanas buscando a mi hijo”, relata Hernández.

La confirmación de que Carlos Daniel estaba efectivamente recluido en los sótanos del centro llegó cuando les detallaron el protocolo para entregar ropa y artículos de higiene personal. Los 45 días iniciales de investigación se transformaron en casi un año de angustia para la familia.

El sábado 10 de enero de 2026, Ana Luisa recibió una llamada de su hijo, quien le pidió que acudiera a la DGCIM al día siguiente. Fue entonces cuando, tras casi un año sin noticias, le permitieron verlo.

Con voz entrecortada, Hernández relata la visita: “Me dijo que lo golpearon para que diera nombres que nunca había escuchado. No quiso contarme más para que no sufriera. Me pidió un corrector de postura para usarlo cuando salga en libertad, porque siente una lesión en la columna”.

Los defensores públicos, que están al servicio de Adelaida Maduro Moros, hermana de Nicolás Maduro, les dicen a los familiares que no denuncien, que lo mejor es quedarse tranquilos y esperar, se niegan a darles copia del expediente. Así pasó un año en la vida de esos muchachos y en la de sus seres queridos.

Varios padres de los cadetes lograron que, en la Vicepresidencia de la República, a cargo de Delcy Eloína Rodríguez Gómez, los atendieran y ahí lograron saber que sus hijos se encontraban en el Rodeo I; la gestión se canalizó a través de la Defensoría del Pueblo, institución que asegura haber hecho una investigación, pero confesando “hasta aquí llegamos nosotros; habrá que esperar qué va a suceder”.

La excusa de la baja académica es la misma para todos los cadetes expulsados

 

Otros cadetes

Carlos Daniel Fernández también le confesó a su mamá que el 10 de enero de 2026 fue la primera vez, desde su detención, que veía la luz del sol. “Nunca imaginé que algo tan simple fuera tan importante”, reconoció el joven, quien explicó que permaneció encerrado en un espacio con paredes y luz blanca. Aunque la comida no era mala, las raciones eran muy pequeñas.

La esperanza de nuevos encuentros se vio interrumpida cuando, tras ser informada de una próxima visita para el 17 de enero, Ana Luisa supo, por medio de un oficial recientemente liberado, que el 12 de enero su hijo había sido trasladado sin notificación oficial a la cárcel Rodeo I, donde el 23 de enero pudo ver a su hijo por segunda vez desde su detención.

Carlos Daniel le comentó que la alimentación en esa prisión es mejor y que puede salir tres veces a la semana a un espacio donde recibe sol e incluso juega al fútbol. “Me pidió unos zapatos sin cordones”, añade.

Ana Luisa Hernández pudo ver a su hijo Carlos Daniel el viernes 6 de febrero de 2026 en el Rodeo I. “Ya está empezando a agarrar un poco de color y peso, 55 kilos”.

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Author: Pablo Perez