
Este domingo 12 de abril, Maracaibo se unió en un solo corazón movido por la fe, la devoción y la esperanza. En una jornada que conmovió a los zulianos, una multitud acompañó la sagrada imagen de Jesús de la Divina Misericordia en una procesión que recorrió casi cinco kilómetros cargados de amor, súplicas y peticiones de milagros.
Por Lapatilla.com
El recorrido, que partió desde la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación en la avenida Bella Vista, recorrió la Av. 5 de Julio y culminó en el sector Grano de Oro, fue un testimonio vivo de unidad y amor.
Bajo un sol inclemente y las altas temperaturas, la feligresía oró al unísono pidiendo por la unión de todos los venezolanos y la paz en Venezuela.
Nayarit Díaz fue desde el municipio San Francisco a la procesión como lo hace desde hace 10 años. Dijo que su fe está intacta y que siempre se aferra a la Divina Misericordia para pedir por el bienestar de su familia y el país.
Juan Pablo Guanipa, dirigente político, este año tras recuperar su libertad, acudió a la cita religiosa, el encuentro con la Divina Misericordia y la feligresía que canta y ora.
Guanipa calificó la XXIX edición como un acto de fervor en el Zulia, que año tras año suma miles de ciudadanos que se unen en oración.
Para Guanipa, el inmenso calor no detuvo la voluntad de los marabinos que se unieron en oración para pedir reconciliación, libertad y recuperación de la democracia en Venezuela.
«Le vengo a pedir a la Divina Misericordia que nos acompañe en la lucha que estamos adelantando por la libertad de Venezuela. Ya basta, son 27 años de lucha por tener un país democrático y libre. Llegó la hora de decir que tenemos ese país y que lo vamos a poder construir con el esfuerzo de cada uno de nosotros. Que todos los que se fueron, puedan regresar; vamos a poder todos reencontrarnos para estudiar, trabajar y salir adelante», dijo Guanipa.

Pasadas las 5:30 de la tarde, la imagen de Jesús de la Misericordia se encontró con la Virgen Betania, «María reconciliadora de todos los pueblos y naciones» procedente de la capital del país, frente a la tarima dispuesta para la celebración eucarística.
A las 6:15 de la tarde, la procesión fue recibida con la celebración de la Santa Eucaristía, oficiada por el arzobispo de Maracaibo, José Luis Azuaje.
Monseñor José Luis Azuaje dirigió una conmovedora homilía en la que resaltó el valor del caminar compartido y el servicio a Jesús.
El representante de la Iglesia Católica hizo un llamado a la comunidad para aprovechar el tiempo pascual como una oportunidad de «voltear la mirada» hacia Cristo resucitado, reconociendo en Él la guía fundamental para la vida de todo creyente.
En su intervención, monseñor destacó la profunda misericordia de Jesús, recordando cómo buscó a aquellos discípulos que lo habían dejado solo en sus momentos de angustia. Subrayó que este encuentro no fue para el reproche o la recriminación, sino un acto de amor puro.
Así mismo, el arzobispo hizo hincapié en que la paz no debe entenderse simplemente como un saludo cordial o una formalidad social.

«La paz es un don divino que habita en el corazón de cada persona y que tiene el poder de generar una verdadera comunión. Esta paz es la herramienta necesaria para que surja una «mujer nueva» y un «hombre nuevo», capaces de transformar su entorno desde la espiritualidad» señaló.
Instó a la feligresía a asumir el compromiso de sanar, perdonar y curar a los demás, siguiendo el ejemplo que dejó Jesucristo.
Concluyó recordando que la misión del cristiano hoy sigue siendo la de ser instrumentos de restauración en un mundo que necesita urgentemente de la reconciliación y el amor al prójimo.



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