Joel Álvarez da el peso correcto y está listo para pelear contra Amosov en busca del top 15 de la UFC

La pelea entre Joel Álvarez y Yaroslav Amosov en el UFC 328 es oficial. El luchador asturiano se subió a la báscula del hotel de los luchadores, ubicado en la localidad de Morristown (Nueva Jersey), para dar un peso de 170 libras (77,1 kilos), misma cifra que su oponente ucraniano. De este modo, ya solo queda el careo entre ambos, que tendrá lugar por la tarde en el Prudential Center de Newark, y ya este sábado ambos tendrán que entrar en el octágono para tratar de llevarse la victoria. Un triunfo que, de llegar, sería determinante para el despegue como estrella de El Fenómeno asturiano, pues Amosov se encuentra ubicado en el número 14 del ranking del peso wélter, división a la que Joel Álvarez subió en octubre del año pasado. Es decir, una victoria del gijonés le permitirá sentarse en la mesa donde se juegan las cartas más importantes, con todos los réditos económicos y deportivos que eso conllevaría. Sin duda, España estará muy atenta de lo que ocurra en Newark, ya que El Fenómeno es uno de los luchadores más importantes de la historia de las MMA en España. En el plano deportivo, El Fenóneno es conocido por su versatilidad y su peligro constante en el suelo, y llega con un récord profesional de 23-3, con un balance sólido en la UFC de 8-2, y una reciente victoria en su estreno en el wélter frente a Vicente Luque. «En aquella pelea no me sentía un wélter natural, me sentí pesadete, fue en octubre la pelea y he tenido mucho tiempo para seguir adaptándome, estoy mucho más cómodo, ahora sí que pienso que esta es mi división», apunta el asturiano. Su transición desde el peso ligero ha sido observada con atención: el español ha mantenido su capacidad de sumisión y creatividad en el grappling, pero ha añadido más resistencia física y adaptación a rivales naturalmente más grandes. En términos técnicos, su principal amenaza sigue siendo su capacidad para encontrar finalizaciones sobre sus oponentes cuando el combate se rompe, ya sea en la pelea vertical o en el suelo. Es un depredador de la jaula, un luchador con instinto de cazador, aunque en esta ocasión tendrá que ser muy frío, calculador. « Es una pelea muy táctica, muy calmadita, son 15 minutos de ver cómo mueve ficha cada uno, de trabajar poco a poco. Yo creo que va a ser más de esperar, de elegir bien las acciones, más táctica. Tengo que estar pendiente de esa lucha, que es como un caimán, y él estará pendiente de mi golpeo», analiza en ABC. Enfrente estará Amosov, uno de los nombres más respetados pese a llevar solo un combate dentro de la UFC. Con un récord profesional de 29-1, el ucraniano fue campeón del peso wélter en la extinta promotora Bellator y es reconocido por su base de sambo de élite y su control dominante en lucha. Su estilo es metódico, casi clínico: encadena derribos, controla posiciones y desgasta al rival hasta neutralizar cualquier tipo de ofensiva. En su debut en la UFC ya demostró que su transición no era simbólica, sino competitiva, sumando una victoria que le permitió ascender meteóricamente y situarse en el número 14 del peso wélter de la UFC. El choque entre ambos no es solo deportivo, sino también conceptual. Álvarez representa la creatividad y el riesgo constante en el intercambio, mientras que Amosov encarna la disciplina, la presión y el control absoluto del ritmo. En el suelo, el ucraniano, que parte como favorito en el pleito, probablemente tenga ventaja en posición y dominio, pero el español puede encontrar oportunidades en el caos y en las sumisiones. De pie, Álvarez posee más fluidez y variedad de ataque , aunque Amosov no rehúye el intercambio si el plan de lucha se ve frustrado. El contexto del evento añade aún más peso. Newark se ha consolidado como una de las plazas recurrentes de la UFC en Estados Unidos, con el Prudential Center como escenario habitual de grandes veladas. La ciudad, situada en el área metropolitana de Nueva York, es un entorno urbano marcado por su diversidad cultural, su tradición industrial y su cercanía a uno de los mayores mercados mediáticos del mundo. Para la UFC, no es solo un lugar logístico, sino un escaparate estratégico.

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Author: Pablo Perez