
A simple vista, un mejillón pequeño no parece una amenaza. No tiene dientes, no se mueve rápido y puede pasar inadvertido adherido a una superficie húmeda.
Por Clarín
Pero para los administradores de agua de California, el mejillón dorado es una alarma encendida. Esta especie invasora puede reproducirse con rapidez, pegarse a estructuras, obstruir cañerías y alterar ecosistemas acuáticos completos.
El Departamento de Recursos Hídricos de California informó que el mejillón dorado (Limnoperna fortunei) fue descubierto en octubre de 2024 en el Delta Sacramento-San Joaquín, cerca del Puerto de Stockton. Fue la primera detección conocida de la especie en Norteamérica, y luego avanzó sobre múltiples puntos del sistema de la bahía de San Francisco, el Delta del Sacramento y aguas conectadas al Acueducto de California.
Por qué California quiere frenar al mejillón dorado
El mejillón dorado es originario de Asia y ya causó problemas en otros continentes. En California, preocupa por dos razones: su impacto ecológico y su amenaza directa sobre infraestructura hídrica.
La ficha oficial del estado advierte que el mejillón dorado puede sobrevivir en rangos más amplios de temperatura y salinidad que otros invasores similares, como los mejillones cebra y quagga. También puede afectar peces nativos, contribuir a floraciones algales dañinas y generar costos en barcos, instalaciones hidroeléctricas, canales y sistemas de distribución de agua.
El problema es que estos organismos pueden viajar escondidos en pequeñas cantidades de agua residual dentro de embarcaciones, tanques de lastre o sistemas internos. Por eso, el Bureau of Reclamation lanzó el concurso Halt the Hitchhiker, con premios de hasta 200.000 dólares para tecnologías de inspección o descontaminación que reduzcan el riesgo sin dañar embarcaciones ni generar residuos peligrosos.
Lea más en Clarín
