No solo España está pendiente en este Mundial de que sus estrellas alcancen su mejor versión para avanzar lo máximo posible en el torneo. Alemania vive una situación similar en su deseo de regresar a la élite después de dos Copas del Mundo para olvidar, sin pasar de la primera fase. La Mannschaft, cuatro veces campeona, llega a la fase de eliminatorias después de crear ilusión ante Curazao (7-1), de sufrir ante Costa de Marfil (2-1) y de abrir el baúl de las dudas ante Ecuador (1-2). Y sobre todo llega al duelo de esta madrugada ante Paraguay con la certeza de que Musiala y Wirtz todavía no han ofrecido su mejor versión, precisamente la que necesitaría Alemania para soñar por todo en este Mundial. «Flo se ha entregado al máximo y lo ha dado todo. Le falta suerte y marcar el gol», declaró Julian Nagelsmann tras el encuentro frente a Ecuador, mientras que sobre Musiala recordó que «lleva un año de baja. Todos sabemos de lo que es capaz. Debemos sacarle lo mejor. ¡El gran momento de ambos llegará el lunes!», explicó el seleccionador, que mantiene toda la confianza sobre los dos por diferentes circunstancias (Musiala no reapareció hasta el pasado enero de la grave lesión sufrida en el Mundial de Clubes hace un año y Wirtz tuvo un curso complicado en su adaptación al Liverpool). «Está claro que para alcanzar los grandes objetivos, los jugadores que en los últimos dos años se han desarrollado increíblemente y se han convertido en futbolistas de clase mundial tienen que rendir. Eso es evidente» apuntó Rudi Voeller, director deportivo de la Federación Alemana de Fútbol, al ser cuestionado por el rendimiento de ambos en la concentración germana. «Ellos también lo saben, pero creo que todavía hay margen de mejora. El Mundial empieza de verdad, ahora llega la fase eliminatoria. Todos sabemos que, contra grandes selecciones, esos jugadores tienen que funcionar para alcanzar los objetivos o llegar muy lejos». La defensa sobre ambos es total y nadie dentro de la selección se cuestiona que tengan que ser reemplazados, por mucho que un futbolista como Deniz Undav haya marcado tres goles y haya sumado dos asistencias en apenas 90 minutos de juego repartidos entre los tres partidos de la primera fase. Pero Nagelsmann dejó claro el rol de Undav desde el pasado mes de marzo, cuando hizo unas declaraciones de las que tuvo que pedir perdón después. «Es poco probable que su rol cambie de cara al Mundial», expuso el seleccionador alemán durante el parón de marzo sobre la figura de Deniz Undav. Unas declaraciones muy criticadas en Alemania después de que el delantero del Stuttgart, segundo máximo goleador de la Bundesliga (19) marcara en los amistosos ante Ghana y Finlandia (doblete y asistencia). «Necesitamos jugadores que cambien los partidos entrando del el banquillo. Esa es su tarea», recalcó un Julian Nagelsmann que, ante la oleada de críticas tuvo que rectificar al menos en público. «No estuvo bien. Fue demasiado duro decirlo públicamente. Fue una estupidez. Me disculpé con él al día siguiente». Porque en la práctica, la tarea de Undav en la selección no ha cambiado, por mucho que quiera convencer a Nagelsmann a base de goles «Mientras siga marcando, será difícil pasar por encima de mí», dijo, pero lo cierto es que Undav volverá a quedarse en el banquillo en el encuentro de esta noche frente a Paraguay. Pese a que es el primer alemán desde Miroslav Klose en 2002 que marca en sus dos primeras apariciones mundialistas, el futbolista de origen kosovar seguirá manteniendo un perfil bajo en la Mannschaft. Pero Undav nunca se ha conformado. Como cuando compaginaba su actividad como delantero en el TSV Havelse con el trabajo para ganarse la vida. «Me levantaba a las cuatro de la mañana, iba a la fábrica, luego al entrenamiento y volvía a casa sobre las ocho de la tarde». Así creció después desde el Meppen al Stuttgart, pasando por Union Saint-Gilloise y Brighton. Le queda la gloria con Alemania, pero de momento el protagonismo está reservado a Musiala y Wirtz.