
La muerte de Niño Guerrero, líder del Tren de Aragua, no solo cumple la promesa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de perseguir al grupo criminal que había identificado como una amenaza en el país, sino que también abre la posibilidad de beneficios económicos para Venezuela.
Por: Bloomberg
La operación conjunta contra la base de Guerrero ocurrió en una remota región que constituye el corazón de una prometedora zona minera de oro y coincide con un creciente interés de Venezuela y Estados Unidos por desarrollar la industria local. Ambos ven potencial para producir minerales de manera legal si se logra erradicar la extracción ilegal y el contrabando, que han prosperado en los últimos años.
Mientras Venezuela busca reabrir su amplio sector minero a la inversión extranjera, la muerte del jefe criminal subraya una creciente cooperación en materia de seguridad entre la administración Trump y Delcy Rodríguez, un contexto que acompaña la apertura de nuevas oportunidades económicas.
Venezuela comenzó a aumentar su presencia militar en la región minera del sur después de aprobar una ley minera en abril que abrió el sector a la inversión privada y extranjera. Esta semana, las fuerzas armadas bombardearon y atacaron minas controladas ilegalmente en la región de Las Claritas, según Américo De Grazia, exlegislador local.
Para Guerrero y su banda Tren de Aragua, Las Claritas ofrecía ingresos provenientes del oro y protección armada, escribió en Substack Chris Dalby, experto en crimen organizado y director de la consultora World of Crime.
Varios grupos criminales, incluidos disidentes de las guerrillas colombianas ELN y FARC, compartían el control de Las Claritas y del cinturón minero circundante junto con Tren de Aragua.
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