
Los terremotos del 24 de junio dejaron al menos 920 muertos y 3.360 heridos en Venezuela, según informaron las autoridades, mientras familias desesperadas buscaban entre los escombros a sus seres queridos sin contar con equipos estatales de rescate suficientes. A casi dos días del desastre, la presión por encontrar sobrevivientes se intensificaba con cada hora que pasaba.
Por infobae.com
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estimó que hasta 6,76 millones de personas podrían verse afectadas por los sismos, con unos dos millones solo en Caracas. Loyce Pace, directora regional de la Cruz Roja Internacional para las Américas, señaló que “la gente todavía está aterrorizada de volver a entrar a lo que eran sus hogares”.
Chacao, el municipio más golpeado de Caracas

El municipio Chacao, en el este de la capital venezolana, concentró parte de la destrucción más visible. Lo que habitualmente es una zona de restaurantes, centros comerciales y lugares de esparcimiento quedó convertida en un paisaje de edificios en ruinas y apartamentos destruidos, con vecinos forzados a permanecer en la calle.
Equipos de policía, bomberos y protección civil trabajaban este viernes para remover escombros y localizar víctimas. En los alrededores, familiares aguardaban sin información oficial sobre sus parientes. Una mujer buscaba a una tía de más de 90 años y a una prima de más de 50, ambas atrapadas en un edificio colapsado; según se informó en el lugar, no existía una lista oficial de fallecidos y las autoridades solo recogían nombres para una verificación posterior.
Familias buscan sin apoyo estatal

Venezolanos de todo el norte del país señalaron haber visto pocos equipos de rescate estatales en las zonas más afectadas, pese a que las autoridades proyectaban una imagen de respuesta gubernamental sólida. En La Guaira, estado norteño ubicado justo al norte de Caracas y uno de los más castigados, vecinos intentaban cortar losas de concreto con martillos y herramientas eléctricas.
Nazareth Jiménez sollozaba sobre el hombro de un familiar mientras esperaba noticias de sus hermanos, sobrinos y amigos atrapados entre los escombros. En Catia La Mar, comunidad adyacente al principal aeropuerto del país, la gente se agolpó alrededor de una camioneta civil que repartía panes y agua; el estacionamiento de una farmacia fue convertido en refugio improvisado con lonas, hamacas y tiendas de campaña.
Omar Reyes caminó entre los restos de su hogar llamando a gritos a su esposa e hijos sin obtener respuesta. Según se informó, unos 20 de sus familiares murieron y dos de sus cuatro hijos permanecían enterrados bajo los escombros.
La respuesta del gobierno y el estado de emergencia

Delcy Rodríguez declaró el estado de emergencia en un mensaje a la nación la noche del miércoles y anunció la creación de un fondo de reconstrucción de USD 200 millones destinado a hospitales y viviendas dañados. Rodríguez indicó que La Guaira había sido militarizada y que llegaría más ayuda, aunque residentes afirmaron que lo recibido era apenas una fracción de lo que necesitaban.
El desastre representa el último reto para Rodríguez, exvicepresidenta que asumió el cargo en enero tras la captura y destitución del entonces presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, en un país que arrastra problemas económicos desde hace más de una década.
Ayuda internacional converge en Venezuela

Unos 1.000 efectivos de 25 equipos de búsqueda y rescate de todo el mundo se estaban desplegando en Venezuela, según informó Jens Laerke, portavoz de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). La asistencia provenía de Alemania, Chile, Suiza, Turquía, China, Qatar, Brasil, Portugal, Canadá, El Salvador, República Dominicana y México, entre otros países.
La televisión pública venezolana mostró el viernes la llegada de rescatistas españoles con perros entrenados, cámaras y georradares. El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio confirmó que Estados Unidos desplegará asistencia “de inmediato”, tras hablar con Rodríguez. El Departamento del Tesoro de ese país se movilizó para eximir sanciones hasta el 23 de octubre y permitir transacciones vinculadas a los esfuerzos de ayuda que de otro modo estarían prohibidas.
Las agencias humanitarias consideran que las primeras 48 a 72 horas son el periodo más crítico para recuperar personas con vida, aunque ese margen se extiende si los atrapados tienen acceso a comida y agua.
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