
El proyecto de construcción de un salón de baile en la Casa Blanca costará US$ 600 millones, de los cuales más de la mitad serán financiados por los contribuyentes estadounidenses, según un informe publicado este martes por The Washington Post.
El proyecto fue concebido originalmente como una donación de Donald Trump financiada de forma íntegra por fondos privados y donantes particulares, con un presupuesto máximo estimado en US$ 200 millones.
Sin embargo, documentos internos revelados por el periódico estadounidense The Washington Post expusieron una realidad financiera muy diferente. Una estimación detallada preparada para el gobierno por Clark Construction, la empresa contratista encargada de la obra, fijó el costo total en US$ 600 millones.
A pesar de que el mandatario aseguró públicamente el pasado 31 de marzo que el presupuesto se elevaría a US$ 400 millones de manera “libre de impuestos para los contribuyentes”, un informe elaborado tres semanas antes ya contemplaba el millonario aporte de las arcas públicas. De hecho, el gobierno de EE.UU. aprobó durante el mes de marzo más de una docena de pagos a la constructora por una suma que asciende a decenas de millones de dólares.
Por su parte, el Poder Ejecutivo emitió un comunicado oficial en el que insistió con la versión original y afirmó que “el presidente Trump y patriotas estadounidenses generosos están financiando el salón de baile por aproximadamente 400 millones de dólares”. Frente a las consultas de la prensa, los representantes de la firma encargada de la obra evitaron dar precisiones sobre las planillas de gastos y señalaron que los detalles del proyecto son confidenciales.
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