Doble terremoto en Venezuela: los gráficos que muestran la dimensión de la tragedia

AME4493. CARACAS (VENEZUELA), 25/06/2026.- Voluntarios e integrantes de la Policía Militar de Venezuela realizan labores de remoción de escombros y rescate este jueves, en el municipio Chacao en Caracas (Venezuela). El número de fallecidos en Venezuela a causa de los dos terremotos del miércoles se elevó a 188 y el de heridos a 1.520, mientras se calcula que al menos 346 construcciones, como edificios, hospitales y centros comerciales, resultados afectadas, informó este jueves el presidente de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), el chavista Jorge Rodríguez. EFE/ Boris Vergara

 

A las 18:04 hora local (medianoche en la España peninsular) del miércoles 24 de junio, un primer seísmo de magnitud 7,2 sacudió el norte de Venezuela, con epicentro en las ciudades de Yumare y Montalbán y una profundidad de 20,3 kilómetros.

Por El Mundo

Casi un minuto después, a unos kilómetros de distancia, se registró otro más fuerte, de magnitud 7,5, el más potente que ha sacudido Venezuela desde 1900, según los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Este segundo movimiento tuvo su epicentro a unos 23 kilómetros de San Felipe, capital del estado Yaracuy, y una profundidad de 10 kilómetros.

 

El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos señaló que ambos terremotos constituyeron un denominado ‘doblete sísmico’, un fenómeno poco habitual que se produce cuando dos seísmos de gran intensidad ocurren con escasa diferencia de tiempo y en una misma área geográfica.

La explicación de este doble terremoto está bajo el norte de Venezuela, una de las zonas tectónicamente más activas de Sudamérica. El país se asienta sobre el límite entre la placa del Caribe y la Sudamericana, dos enormes bloques de roca que se desplazan lentamente en direcciones distintas. Pero, a diferencia de Chile, Perú o Japón, donde una placa se hunde bajo otra, buena parte de los seísmos venezolanos nacen de fallas de desgarre: fracturas donde las placas se deslizan de forma horizontal, una junto a la otra.

Con el paso de los años, la fricción entre ambos bloques va acumulando energía. Cuando la resistencia de las rocas se supera, esa energía se libera en forma de terremoto. En ocasiones excepcionales, como la ocurrida este miércoles, la ruptura inicial puede desestabilizar una falla próxima y desencadenar un segundo gran seísmo apenas unos segundos después.

Los dos terremotos se originaron en una zona donde confluyen algunas de las principales estructuras tectónicas del país, entre ellas la falla de Boconó. La conexión entre ella y las placas pudo favorecer que la energía acumulada se liberara en dos episodios consecutivos en lugar de uno solo.

El informe del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) apunta que la ciudad más afectada por el primer terremoto (magnitud 7,2) fue San Felipe, donde residen unas 221.000 personas. La localidad registró una intensidad VIII en la escala Mercalli Modificada (MMI), catalogada como severa, el nivel más alto de sacudida observado durante este episodio sísmico.

Tras San Felipe, las ciudades de Puerto Cabello y Tucacas sufrieron una intensidad VII (muy fuerte). En ellas viven aproximadamente 209.000 y 14.000 habitantes, respectivamente. Por su parte, Valencia, uno de los principales núcleos urbanos del país, experimentó una intensidad VI (fuerte), al igual que Caracas. La capital venezolana, con más de 2,2 millones de habitantes, amaneció este jueves con numerosos daños materiales, entre ellos derrumbes parciales y desprendimientos de fachadas. Además, se vio afectada de forma más severa por el segundo terremoto, de mayor magnitud.

En conjunto, varios millones de personas percibieron los efectos de los seísmos. De ellas, cerca de un millón estuvieron expuestas a sacudidas clasificadas como muy fuertes o severas. El USGS calcula que las pérdidas económicas derivadas del primer seísmo podrían situarse entre el 0 % y el 7 % del producto interior bruto de Venezuela.

Además, el informe subraya que uno de los factores que explican la elevada gravedad potencial del desastre es la vulnerabilidad de muchas edificaciones de la región. Según el organismo, una parte importante de la población habita en construcciones de mampostería sin refuerzo o de adobe, materiales especialmente sensibles a los movimientos sísmicos. Aunque también existen estructuras más resistentes, la presencia generalizada de edificaciones vulnerables incrementa considerablemente el riesgo de víctimas y daños.

Asimismo, el documento recuerda antecedentes sísmicos relevantes en la zona. Entre ellos destaca el terremoto de magnitud 6,6 registrado el 30 de julio de 1967, que provocó 240 fallecidos y alcanzó una intensidad máxima VIII. El USGS también advierte de que otros terremotos ocurridos en esta región han generado amenazas secundarias, como tsunamis, que en determinadas circunstancias pueden agravar significativamente el impacto de estos fenómenos.

El segundo terremoto (magnitud 7,5) fue más devastador que el primero. Según las estimaciones del USGS, las pérdidas económicas podrían situarse entre el 1% y el 7% del PIB venezolano, y se cifra en un 53% la probabilidad de que los daños alcancen entre 10.000 y 100.000 millones de dólares, frente al 36% del primer seísmo.

La costa fue la zona más castigada. Catia La Mar, en el estado de La Guaira, registró una intensidad VIII (severa) y se convirtió en uno de los principales focos de destrucción. También alcanzaron esa intensidad Puerto Cabello, en Carabobo, y Ocumare de la Costa. La vulnerabilidad de muchas construcciones ayuda a explicar la magnitud de los daños, especialmente en La Guaira, declarada “zona de desastre” por el Gobierno venezolano.

El segundo seísmo también elevó la intensidad de las sacudidas en San Felipe y Caracas hasta el nivel VII (muy fuerte). En la capital, la intensidad pasó de VI a VII respecto al primer terremoto, lo que aumentó significativamente el riesgo de daños.

La comparación de ambos eventos muestra cómo el primer terremoto golpeó con más fuerza el interior del país, mientras que el segundo, ocurrido apenas 38 segundos después, desplazó el epicentro de la destrucción hacia la costa y amplió su impacto sobre áreas densamente pobladas como La Guaira y Caracas.

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Author: Pablo Perez