
Con su hija Alexandra en brazos, el venezolano Alexander Regnault regresó a casa luego de llevarla a recibir atención médica. El calor la agobiaba hasta el punto de no dejarla dormir y los zancudos, que abundan en el sector rural donde viven en el oriental estado Anzoátegui, la picaron hasta dejarle marcas en ambas piernas. Es la tierra de sus padres y abuelos pero Alexandra aún no se acostumbra: su regreso fue abrupto. A sus cuatro años, es el tercer país donde le ha tocado vivir. Nació en Perú y, luego de un breve paso por Venezuela, se mudó a Estados Unidos, desde donde fue deportada junto a su padre a principios de junio.
Por CNN
La mañana del 29 de mayo, el frío de las esposas congeló las esperanzas de Alexander. Lo que comenzó como la rutina habitual de llevar a su hija de cuatro años a su escuela en la localidad de Albany, en el distrito norte de Nueva York, terminó en un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) que fracturó a su familia en dos y sepultó el proyecto de vida que inició en Estados Unidos en julio de 2023.
La detención ocurrió a menos de dos kilómetros de su hogar. Regnault recuerda cómo varias camionetas de agentes migratorios rodearon su vehículo en cuanto intentó avanzar. Desde el asiento trasero, su hija no comprendía qué sucedía. “Ella me decía: ‘Papá, ya vamos tarde para la escuela’, porque veía que nos sentaron en una sala y pasaban las horas y no nos íbamos”, explica Alexander.

“En ese momento todo se me vino abajo”, relata desde la zona rural El Rincón, en el estado Anzoátegui, lugar al que fue trasladado junto con Alexandra. Dice que en cuestión de horas “se acabaron los sueños, las cosas que quería lograr, las metas que quería cumplir”.
Alexandra lo procesa a su manera y cuenta: “Cuando estaba en la escuela, mira, nos atacó la policía”. Luego —continúa—, fueron a un avión y se montaron.
Fueron deportados en cuestión de dos días. Alexander y su familia habían sido beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS) antes de que gran parte de este mecanismo fuera desarticulado por el Gobierno de Donald Trump desde que el mandatario comenzó su segunda presidencia en enero de 2025. Alexander y su familia habían conseguido empleos y números de seguridad social y aseguran que declaraban impuestos.
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