El maleficio del seleccionador importado

Igual que la capital de un país no siempre está en el centro geográfico del territorio, el entrenador de una selección de fútbol puede no haber nacido en el país. En España, es verdad, tenemos poca o ninguna costumbre. Nunca hemos tenido a un extranjero al frente del equipo nacional. Lo más cerca fue Ladislao Kubala y José Emilio Santamaría , nacidos en Hungría y Uruguay, respectivamente, pero que ya como jugadores habían vestido la camiseta roja. Además, su etapa en el banquillo tampoco se puede calificar de brillante. Kubala estuvo once años (1969-1980), más que nadie, desfilando sin pena ni gloria, mientras que Santamaría le sustituyó para el Mundial de 1982 que organizó nuestro país y el fracaso fue estrepitoso. Ocurre también que, en los últimos años, el entrenador español se ha revalorizado . Ahí están los Pep Guardiola, Unai Emery, Andoni Iraola, Xabi Alonso o los finalistas de la última Champions, Luis Enrique y Mikel Arteta, estandartes de un ejército desplegado por los rincones más recónditos del mundo. Basta un dato: al margen de Luis de la Fuente, hay otros once al frente de una selección: Aritz López Garai (Mauritania), José Francisco Molina (Honduras), David Pérez (Islas Vírgenes Británicas), Carles Cuadrat (Filipinas), Roberto Losada (Hong Kong), José Lana (Siria), Koldo Álvarez (Andorra), Diego Gómez (Samoa Americana), Thomas Christiansen (Panamá), Julen Lopetegui (Qatar) y Roberto Martínez (Portugal). Sin embargo, que España no recurra a un entrenador extranjero no quiere decir que los demás no lo hagan. De hecho, más de la mitad de las selecciones del Mundial, hasta 26 de las 48 (un 54,2%) , cuentan con un técnico allende sus fronteras. En este Mundial priman los argentinos, con seis técnicos, seguidos por los franceses, con cinco, y los españoles, con cuatro. Por su parte, alemanes e italianos tienen tres cada uno, pese a que la selección transalpina, ya se sabe, lleva sin clasificarse para el torneo desde 2014. El portugués Carlos Queiroz es un auténtico especialista en entrenar selecciones. Lleva haciéndolo 35 años y ha dirigido a Portugal, Emiratos Árabes Unidos, Sudáfrica, Irán Colombia, Egipto, Qatar, Omán y Ghana. Este será su quinto Mundial consecutivo, presente con Portugal en 2010, donde fue derribado por el campeón España en octavos de final; con Irán en las citas de 2014, 2018 y 2022, eliminado en la primera fase; y ahora Ghana, que le contrató hace un par de meses. El serbio Bora Milutinovic compitió como Queiroz en cinco Mundiales seguidos, pero lo hizo con cinco selecciones diferentes: México en 1986 (cuartos de final), Costa Rica en 1990 (octavos de final), Estados Unidos en 1994 (octavos de final), Nigeria en 1998 (octavos de final) y China en 2002 (primera fase). Y el brasileño Carlos Alberto Parreira tiene el récord con seis Mundiales y cinco selecciones diferentes: Kuwait en 1982 (primera fase), Emiratos Árabes Unidos en 1990 (primera fase), Brasil en 1994 (campeón), Arabia Saudí en 1998 (primera fase), de nuevo Brasil en 2006 (cuartos de final) y Sudáfrica en 2010 (primera fase). Eso sí, hasta la fecha, todos los campeones del Mundial han tenido un entrenador nacional . Por el bien de la España de Luis de la Fuente, tampoco es necesario que se rompa la racha. De esta forma el Mundial de 2026 vuelve a poner a prueba esta tradición . Si se mantiene, el próximo campeón volverá a estar dirigido por alguien que conozca ese himno, esa presión y ese país desde dentro. Si cae, no será solo un campeón nuevo; será romper una de las pocas leyes no escritas que aún sobreviven en el fútbol.  

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Author: Pablo Perez