Cuando Ancelotti aterrizó en Brasil hace un año, el país se preguntaba qué había pasado para que un entrenador italiano tuviera que ponerse al frente de la seleçao . Era la primera vez que la pentacampeona del mundo era dirigida por un técnico extranjero, y en el caso de Carletto, proveniente de una escuela muy alejada del ‘jogo bonito’. Lo hacía, además, en uno de los peores momentos de la historia moderna de Brasil. Son 24 años sin ganar un Mundial y la actual generación está muy lejos de aquellos equipos donde Romario, Bebeto, Mauro Silva, Ronaldo, Rivaldo o Ronaldinho deslumbraban a las cuatro esquinas del planeta. ¿Qué podía, entonces, hacer Ancelotti? «Hemos llegado a los cruces con la Brasil más seria y comprometida», explican a ABC fuentes de la selección canarinha, que hoy se juega el pase a octavos contra Japón, ilusionados con estas tres últimas semanas de torneo camino de la tan ansiada sexta estrella: «Somos Brasil, y Brasil es como el Madrid», añaden. Tal que así. No necesita la selección sudamericana su mejor versión para intimidar ni ganar. Solo su nombre e historia imponen lo suficiente, aunque no tenga ahora mismo ni el talento ni el fútbol de otras épocas. Este es uno de los méritos que se le atribuyen a Ancelotti durante sus 13 meses en el cargo. Semana a semana, partido a partido y convocatoria a convocatoria, Carletto se ha ganado el corazón y la confianza de un país de 200 millones de personas que viven el fútbol como casi ningún otro. Y lo ha hecho con su plan de toda la vida: poner la semilla de la portería a cero, regar mañana y tarde el compromiso defensivo de todos los jugadores y conceder la libertad necesaria para que exploten las individualidades de ataque. Así ha logrado Ancelotti un equipo complicado de arrodillar y ha extraído, como ya hizo en el Madrid, la mejor versión de Vinicius. En este caso, con la camiseta de Brasil: «Sabes que vamos a ganar el Mundial, ¿verdad?», le repetía cada vez que le llamaba por teléfono durante la temporada. «Durante mucho tiempo se esperó una identidad de esta selección y la tenemos justo a tiempo, en las eliminatorias del Mundial. Ancelotti es el mejor entrenador del mundo», confiesa Vini. Esta versión top del madridista en el Mundial, con cuatro goles (y un quinto mal anulado) y tres ‘man of the match’, le fortalecen en esa mesa de negociación tan compleja en la que se ha convertido su renovación. En un año termina contrato y, de momento, las posturas siguen alejadas: «Y aún queda verle en las eliminatorias», asegura su entorno, encantado del torneo de Vinicius y expectante para que se extienda hasta el 19 de julio. Como feliz y expectante está Neymar, que ante Escocia pudo jugar sus primeros minutos en el Mundial. A sus 34 años, y ya de vuelta tras una carrera de más a menos, plagada de lesiones en los últimos años y de una pérdida física considerable, el hasta no hace mucho líder de Brasil convive en este Mundial con un rol secundario que no se ha saltado ni un solo segundo. Esa es otra medalla que se puede colgar Ancelotti, que lo trajo a Estados Unidos no por méritos deportivos, sino sentimentales , poniendo en riesgo el ambiente familiar que ya había logrado en el vestuario, pero la jugada le ha salido redonda. Brasil está feliz de ver a su ídolo en el Mundial y Neymar no ha generado, ni lo va hacer, ningún problema: «Se está portando, sorprendentemente, muy bien. Te diría, de hecho, que es el mejor comportamiento está teniendo», cuentan desde la concentración. Ni siquiera la lesión muscular que sufrió en los primeros días de trabajo, y que le dejó sin opciones para los dos primeros partidos, hizo dudar a Carletto y dar marcha atrás. La decisión estaba tomada, porque Ancelotti era el que más convencido estaba de que Neymar no solo no sería un foco de problemas, sino que remaría el primero por el bien del grupo. Y así se lo ha demostrado hasta hoy: «Es nuestro ídolo, crecimos admirándole, luchó por estar aquí y ayudarnos, y estamos muy contentos de que sea así», recuerda Vinicius, con quien tiene un feeling especial. Igual que con Casemiro, clave en la inclusión final de Neymar en la lista del Mundial: «Ancelotti es el mejor para lidiar con él». El mejor Vinicius, el Neymar menos problemático y el Ancelotti de siempre, así presenta Brasil sus credenciales en los cruces del Mundial.