Cantaba un desencatado Charles Aznavour al recuerdo de un amor en una Venecia «más fría y más gris», «triste y sola», donde rememoraba el fuego de una pasión. «¡Qué callada quietud!», entonaba afligido el artista francés en lo que probablemente se ha convertido en una quimera en la ciudad de los canales, tomada sistemáticamente por hordas de turistas. Desde que en 1964 el músico galo lanzó el tema, la localidad italiana ha visto dispararse la cifra anual de visitantes, algo contra lo que ha intentado luchar el Ayuntamiento . En 2024 entró en vigor un experimento único en el mundo para tratar de preservar Venecia y su delicada belleza: los turistas que no pernoctasen en la ciudad tendrían que pagar… Ver Más