Florentino Pérez comenzará este martes su octavo mandato como presidente del Real Madrid, el tercero refrendado por el voto de los socios tras su triunfo inaugural en 2000 y la reelección de 2004. El resultado, con un tercio de los votos a favor de su oponente, sirve al empresario madrileño para seguir ocupando el sillón principal del palco durante los próximos cuatro años, pero cuestiona el éxito de la reforma que plantea en la estructura societaria del club: crear una filial mercantil propiedad de los socios y vender una pequeña participación, entre un 5 y un 10 %, a inversores externos. Para ello, Florentino quería convocar cuanto antes, a ser posible antes del 30 de junio, una Asamblea Extraordinaria en la que explicar a los socios compromisarios el cambio estatutario que permitiría tanto la creación de esa filial como la posterior entrada de capital mediante la venta de una parte de la misma. Después, sería el conjunto de los socios quien aprobaría o rechazaría el cambio mediante un referéndum. En la Asamblea ordinaria del pasado mes de noviembre, Florentino aseguró que sometería la reforma estatutaria a referéndum «para que todos los socios puedan pronunciarse». De ser así, tal y como dictan los estatutos actuales en su artículo 58, el presidente necesitaría que su proyecto fuese validado por mayoría absoluta de los socios con derecho a voto. En teoría, eso significa que de un censo de 100.000 socios, al menos 50.001 deberían votar a favor. Durante la campaña, Florentino ha insistido en que quiere dar un valor económico al hecho de ser socio del Real Madrid. Para ello considera imprescindible, en primer lugar, conocer una tasación real del club a través de la venta de ese pequeño porcentaje. «Hablan de 10.000 millones, pero yo creo que es mucho más», ha dicho Pérez en varias ocasiones durante la campaña, al tiempo que recordaba que el Real Madrid es el club más valioso del mundo, según la estimación de la revista ‘Forbes’. Esa transformación institucional supondría una importante inyección económica para las arcas del club, en un momento en que se cuestiona la deuda de más de 1.000 millones de euros derivada de la remodelación del Santiago Bernabéu. De ahí, sostienen algunos, la premura del presidente por sacar adelante la iniciativa. No sería la única operación financiera de calado. Florentino ha prometido también relanzar el proyecto de recalificación y desarrollo de las 85 hectáreas de la Ciudad Deportiva que aún permanecen sin ocupar. Allí pretende crear el ‘Madrid Innovation District’, un espacio destinado a atraer compañías y organismos de investigación. También contempla la implantación de centros educativos y de formación especializados en competencias digitales, inteligencia artificial y análisis de datos. El proyecto conllevará una inversión de 1.300 millones de euros. Más allá de ese cambio societario y del nuevo polo tecnológico que podría instalarse en Valdebebas, el socio madridista ha votado también a favor del regreso de José Mourinho al banquillo del primer equipo. El nombre del portugués fue el principal reclamo de Florentino durante la campaña. Tanto, que reservó el anuncio para contraprogramar la aparición de Enrique Riquelme en ‘El Hormiguero’ y su promesa de los fichajes de Haaland y Rodri, uno de los grandes hitos mediáticos de estas dos semanas. Con la vuelta de Mourinho, trece años después, Florentino quiere recuperar también el control en la gestión del vestuario, deteriorado en los últimos meses entre desplantes, peleas y episodios de falta de compromiso. «Nos dio mucha competitividad y cuando se fue empezamos a ganar Champions», ha dicho sobre el técnico luso, por quien deberá abonar 15 millones de euros al Benfica. También deberá activarse de inmediato el capítulo de fichajes. De momento, Florentino ha confirmado dos incorporaciones, ambas para la defensa: el central francés Ibrahima Konaté, que llegará sin coste tras finalizar su contrato con el Liverpool; y el lateral derecho neerlandés Denzel Dumfries, que sí mantiene vinculación con el Inter de Milán y cuyo traspaso podría rondar los 25 millones de euros. También se da por hecho que el Madrid recuperará a Nico Paz, sobre quien conserva una opción de recompra al Como por valor de 9 millones de euros. No serán los únicos movimientos. Tras ganar en las urnas, Florentino Pérez anunció que el martes presentará la mayor oferta de la historia del club por un futbolista de primer nivel. Entre los nombres que han sonado figuran Olise, Vitinha y Joao Neves. Cualquiera de ellos exigiría una inversión superior a los 150 millones de euros. Otro frente abierto, y de qué manera, es el del equipo de baloncesto. La eliminación en los cuartos de final de la ACB y la derrota en la final de la Euroliga han dejado al club sin un solo título por primera vez desde 2010. El futuro de Sergio Scariolo está en entredicho y su continuidad será una de las primeras decisiones que deberá afrontar Pérez en este nuevo mandato. El dirigente aseguraba en su programa electoral que el baloncesto «es una parte esencial de la identidad del Real Madrid» y defendía «su valor deportivo, histórico y simbólico». Al mismo tiempo, advertía de que prepara una respuesta firme en materia de sostenibilidad económica. Y si poco se habló de baloncesto durante la campaña electoral, menos aún se hizo de fútbol femenino. No hubo anuncios de grandes fichajes ni proyectos especialmente ambiciosos. Lo más que llegó a decir Florentino es que las jugadoras «deben tener un espacio propio». «Es un proyecto joven, en crecimiento, con presencia europea sostenida, pero todavía con margen evidente para acercarse a los equipos dominantes», señalaba en su programa. No está prevista una gran inversión para intentar reducir la distancia respecto al dominio del Barcelona.