
Cien días han transcurrido desde que se interrumpió el servicio de agua potable el pasado 25 se febrero en los municipios Sucre, Cruz Salmerón Acosta y Bolívar del estado Sucre. Desde entonces, la cotidianidad de los habitantes de estas localidades orientales ha dado un vuelco drástico.
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Pese a que la gobernadora de la entidad, Jhoanna Carrillo, aseguró que continúan los trabajos en el sistema Turimiquire para restituir el suministro del recurso hídrico, los afectados exigen una pronta solución al problema. Los ciudadanos coinciden en que las medidas paliativas tomadas por las autoridades «no son suficientes».
Para Rosaura Jiménez, residente de la comunidad de La Llanada en Cumaná y persona con discapacidad visual, la situación es insostenible. Explica que le resulta imposible cargar envases debido a su condición y cuestiona la calidad del agua que distribuye la gobernación de Sucre a través de camiones cisterna, asegurando que «no es apta» para el consumo humano.
«Si queremos cocinar o lavar, no podemos usar esa agua. Hay niños pequeños que también la necesitan y no llega ni una gota de agua. Mandan cisternas, pero esa agua no sirve para preparar alimentos ni para tomar; da hasta piquiña», denunció Jiménez.
Finalmente, los cumaneses reiteraron su llamado a las autoridades regionales para que den una solución inmediata a esta crisis, la cual mantiene paralizado el normal desenvolvimiento económico, educativo y doméstico de la región.
