José Ignacio Moreno León: La continua tragedia de la Guaira. La propuesta de la Unimet rechazada

La Guaira y todo el Litoral Central vuelven a ser escenario de una tragedia. A lo largo de su historia, esta franja costera ha sufrido repetidamente el impacto de fenómenos naturales de gran magnitud, que han puesto en evidencia su alta vulnerabilidad y la ausencia de políticas sostenidas de prevención y ordenamiento territorial.

El episodio más devastador fue el deslave de Vargas, ocurrido entre el 15 y el 17 de diciembre de 1999, como consecuencia de lluvias torrenciales que saturaron los suelos de la cordillera de El Ávila, frente al mar Caribe. Los deslizamientos de tierra, rocas y lodo arrasaron comunidades enteras, causaron miles de muertos y desaparecidos, dejaron a decenas de miles de personas sin hogar y destruyeron viviendas, edificios, puentes, carreteras y buena parte de la infraestructura de servicios del Litoral Central.

Hasta el pasado 24 de este mes, ese hecho era considerado el mayor desastre natural de la Venezuela contemporánea. Aún es prematuro evaluar por completo las consecuencias del reciente doble terremoto que sacudió La Guaira y parte del Distrito Capital, con una magnitud estimada entre 7,1 y 7,5. Sus efectos sociales, económicos y políticos, sin duda, serán de gran alcance.

Estas circunstancias obligan a recordar no solo la tragedia de 1999, sino también la propuesta que impulsamos desde la Universidad Metropolitana durante mi rectorado para enfrentar aquella crisis y reducir de manera significativa los riesgos futuros. Se trató del Plan de Rehabilitación del Litoral Central de Venezuela, un ambicioso proyecto académico y urbanístico desarrollado bajo coordinación del arquitecto David Gouverneur por la Maestría en Diseño Urbano de la UNIMET, en alianza con la Graduate School of Design de la Universidad de Harvard.

La propuesta planteaba replantear de forma integral el modelo de desarrollo del Litoral Central, con una visión de diez a veinte años. Su eje era la reducción permanente del riesgo de desastres, junto con el ordenamiento territorial, la protección ambiental, el desarrollo turístico sostenible, la modernización urbana, la recuperación del patrimonio histórico y el fortalecimiento de la economía regional. Entre sus principales iniciativas figuraban la reubicación de asentamientos ubicados en zonas de alto riesgo geológico e hidráulico; la construcción de canales de control de quebradas y modernos sistemas de drenaje; la recuperación integral de Macuto, La Guaira, Maiquetía y otras poblaciones costeras; la transformación del sector Macuto-El Cojo en una moderna ciudad balneario; la creación de un gran bulevar costero sobre la avenida Soublette; la integración funcional entre el puerto, el aeropuerto y la actividad turística; y la recuperación de los fuertes coloniales como patrimonio histórico y atractivo internacional. El plan fue evaluado y validado por especialistas de las universidades de Harvard, Columbia, la Universidad Politécnica de Cataluña y la Universidad de París. Además, recibió en 2001 el Premio Nacional de Arquitectura de Venezuela. Conviene destacar que importantes empresas internacionales, con amplia experiencia en proyectos de desarrollo urbano, manifestaron interés en participar como inversionistas en las distintas iniciativas contempladas por el plan.

Lamentablemente, el Gobierno nacional decidió rechazar esta propuesta. Su ejecución, basada en gran medida en inversión privada y en una adecuada planificación territorial, habría fortalecido de manera notable la resiliencia del Litoral Central, reducido su vulnerabilidad frente a amenazas naturales y permitido enfrentar con mejores condiciones emergencias como la que hoy vuelve a enlutar a La Guaira.

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Author: Pablo Perez