Si hacer votar a los muertos -o a los niños de teta- para conseguir escaños en las elecciones se convirtió en una práctica habitual en la España de finales del siglo XIX y principios del XX, parece que, siglo y medio después, la Administración Trump se planteó recuperar la ‘técnica’. En esta ocasión, no se trataba de ‘resucitar’ a algunos ciudadanos, sino de declararlos fallecidos , para alcanzar los propios intereses: forzar a los inmigrantes a abandonar el país. El actual Gobierno estadounidense tenía previsto catalogar como fallecidas a 2,7 millones de personas vivas , entre las que se contaban mayoritariamente inmigrantes, pero también nacionales y residentes permanentes legales, para obligarlos a dejar la nación, según ha declarado un ex… Ver Más