Estaba eclipsado por el brillo de Kilian Mbappé, pero en Boston salió el sol mundialista para Ousmane Dembélé. Llegó el gran día del mosquito, que con un ‘hat trick’ se reivindicó como el Balón de Oro y doble ganador de Champions que es. En 32 minutos se quitó de encima su escaso rendimiento en los Mundiales -fue campeón en Rusia 2018 y jugó la final de Qatar 2022, pero no anotó su primer gol hasta la pasada jornada frente a Irak-, se llevó el MVP del encuentro y de paso demostró que el juego de ataque de Francia es mucho más que Mbappé. La selección bleu es una de las más goleadoras de la primera fase junto a Países Bajos y Alemania, las tres con diez tantos. Y ocho de ellos se los reparten sus dos grandes estrellas, que persiguen con cuatro dianas las cinco que ha anotado Messi en solo un par de duelos. Los otros dos los han anotado un Barcola que tiene que esperar su turno desde el banquillo, porque el poder ofensivo galo es tal que no hay sitio para todos, y un Doué que ha querido sumarse a la fiesta en el último minuto del encuentro. Ante Noruega, Mbappé cambió el papel de goleador por el de asistente. Los dos primeros tantos llegaron de la misma forma, con el astro del Real Madrid aguantando en el centro del campo para abrir en profundidad a la derecha, donde Dembélé acaparó el protagonismo con dos remates que encarrilaban el pase de Francia como primera de grupo y dejando claro que es una de las selecciones más firmes en su candidatura a coser una nueva estrella mundialista en su escudo. Después de un decepcionante primer tiempo frente a Senegal, ‘Les bleus’ engrasaron su maquinaria y desde entonces han superado por la vía rápida a Irak y tampoco dieron opción a una Noruega que perdió su oportunidad al fallar un penalti al inicio de la segunda parte. Ante los nórdicos, Guy Stéphan, reemplazo de un Didier Deschamps que tuvo que viajar a Francia por la muerte de su madre, mantuvo ese esquema que divide al equipo en el orden de los cuatro defensas y dos pivotes y el vértigo de los cuatro delanteros. Junto a Mbappé y Dembélé formaron Doue, quien a sus 21 años se ha estrenado como goleador en un Mundial después de ganar su segunda Champions con el PSG y un Olise que es el máximo asistente de la selección gala con tres pases de gol. El futbolista del Bayern Múnich sigue a su nivel de toda la temporada, rindiendo a un gran nivel, pero con una particularidad. En el club bávaro ataca por la banda derecha, mientras que en Francia está jugando por dentro. Con tanto talento junto, Olise es el ‘sacrificado’ para dejar su espacio a Dembélé por el costado derecho. Pero da igual. Entre los cuatro se encargaron de triturar la defensa noruega con esas salidas en velocidad que tanto daño hacen a los rivales, y en el banquillo, como queda dicho, esperaba su turno otro campeón de Europa de clubes como Barcolá, o un Ryan Cherki que esta temporada ha cosechado 11 goles y 17 asistencias con el Manchester City, o un Jean-Philippe Mateta que ha sumado 16 goles con el Crystal Palace y ha ganado la Conference. Francia se ha divertido en esta primera fase, ha confirmado que llega al Mundial para pelear por el título y además ha regalado una victoria a su seleccionador y también a su ayudante, que tuvo un estreno muy feliz como técnico con galones, aunque sea por una emergencia. Porque para Guy Stéphan dirigir un encuentro mundialista es un premio a su trayectoria. A sus 69 años suma ya diez grandes torneos, nueve al lado de Deschamps con ‘Les bleus’ y uno más como seleccionador de Senegal, entre 2003 y 2005. Su trayectoria como entrenador comenzó hace ya cuatro décadas, cuando cogió el equipo de reservas del Caen en 1986. Sus cotas más altas llegaron como técnico del Lyon y del Girondins, pero fue en 2009 cuando unió su trayectoria a la de Deschamps en el Olympique de Marsella. Después llegó la selección, donde han trabajado codo a codo desde 2012, y en la previa ante Noruega reconoció que «estando aquí sentado no me veo en mi sitio, en la sala de prensa, me veo esperando a los jugadores para el entrenamiento». Por cierto, que su hijo Julien llevó al Rennes a la Champions en 2021 y tras entrenar al Estrasburgo y de nuevo al Rennes ahora lo hace en el Queen’s Park Rangers. En su rueda de prensa tras la victoria ante Nuruega, Guy Stéphan se refirió a los protagonistas de su selección y destacó la reacción de Dembélé tras las críticas recibidas por su hasta entonces poca aportación al juego de ataque de Francia. «Dembélé siente la crítica cuando llega. Es un jugador que fue Balón de Oro pero que ha tenido algunos problemas físicos. Y cada vez ha sabido trabajar para crecer y ser capaz de ser muy bueno en su registro. Ante Noruega fue especialmente eficaz. Marcó tres goles en un partido de Copa del Mundo, algo excepcional», alabó al goleador del PSG, mientras que de Mbappé recordó que «no marcó -frente a los noruegos-, pero sigue siendo un jugador evidentemente de muy alto nivel, fuera de lo normal. Estoy seguro de que, por sus movimientos, por su velocidad en carrera y por sus recortes, encontrará el camino despejado para marcar más goles». Stéphan, que recordó que los futbolistas de Francia estaban muy sensibilizados por la muerte de la madre de Deschamps y se tomaron el partido de Noruega como el mejor homenaje a su seleccionador, habló de esa capacidad que tienen los galos para relacionar a sus elementos de ataque. «Creo que el hecho de que dos, tres o cuatro jugadores sientan el mismo fútbol, que es el caso en este equipo, es todo beneficio para la selección. En cuanto al posicionamiento entre Dembélé y Olise… son futbolistas a los que les gusta el dinamismo, no están en posiciones fijas. Se nota que hablan el mismo fútbol, y Mbappé también». «Se dice que Francia tiene un gran equipo y que debe ganar el Mundial. Yo también veo a España, Argentina, Brasil y Portugal y les veo tanto talento como a nosotros, o incluso más», se cubrió el seleccionador en funciones. Pero de momento, Francia y su pegada meten miedo.