La Tartan Army conquista Boston

El Mundial de 48 selecciones ha convertido las gradas de los estadios y sus alrededores en un espectáculo multicolor en que a los colores clásicos como el amarillo de Brasil, el naranja de Países Bajos, el rojo de España, el verde de México o el blanco de Inglaterra y Alemania se les han sumado nuevas variedades cromáticas con las llegadas de selecciones como Cabo Verde, Curazao, Congo o Nueva Zelanda. También nuevos estilos de animación, nuevos cánticos, nuevas celebraciones y por tanto nuevas mezclas en la grada entre lo tradicional y lo novedoso. Si se hiciera un ránking sería complicado saber qué afición está disfrutando más en esta primera fase del Mundial, pero en la clasificación siempre subjetiva de cada uno se mantendría en las primera plazas un colectivo que ha esperado mucho tiempo para volver a ver a su país en una Copa del Mundo. Escocia no había logrado clasificarse desde que jugó en Francia’98. Se había perdido desde entonces los últimos seis torneos planetarios y tras su agónica clasificación en Hampden Park ante Dinamarca, la Tartan Army preparó a conciencia su desembarco en Estados Unidos. Recreando el de los peregrinos que llegaron en el Mayflower en 1620 para poner las bases de Nueva Inglaterra, la afición escocesa ha tomado Boston, curiosamente la capital de Estados Unidos con más porcentaje de habitantes de ascendencia irlandesa. Pero por unos días, la capital de Massachusetts es escocesa. Podrá haber aficiones igual de felices en este Mundial, pero es imposible superarles a los escoceses, que tras 28 años de espera están sacando chispas a cada segundo de estancia. El espectáculo que montaron en su primer encuentro mundialista contra Haití causó sensación entre la población de Boston. Se estima que unos 40.000 escoceses acudieron al estadio, donde después de 28 años de espera sonó el Flower of Scotland, ese himno adoptado como oficial por las selecciones deportivas del país, creado en 1960 y que se refiere a la victoria de los escoceses, liderados por Roberto I, sobre Eduardo II de Inglaterra en la batalla de Bannockburn en 1314. Después llegaron los gritos por el gol, la celebración de cada saque de esquina, de cada duelo ganado… Daba igual que fuera la modestísima Haití quien estuviera delante y que sus jugadores pasaran apuros para mantener la victoria. Allí estaban ellos para sostenerles, dejando clara una vez más la diferencia historia que existe entre el nivel de la afición y el rendimiento deportivo de un equipo con muy escasos logros a nivel mundial. Tras finalizar el partido por todo lo alto con el ‘Scotland on fire’, la Tartan Army ha seguido causando sensación por Boston. La BBC grabó un especial de la marcha de 5.000 aficionados tras sus gaiteros hasta Fenway Park. Inaugurado en 1912, es el estadio en activo más antiguo de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) y allí fueron los escoceses para animar a los Red Sox en su partido contra Texas Rangers. Y aunque los locales perdieron, el ambiente dentro del Monstruo Verde fue tal que tanto los aficionados de Boston como los rivales salieron encantados. «Tengo que ir a ver un partido a Europa», declaró el entrenador de los Rangers tras el espectáculo. Los escoceses bebieron toda la cerveza que pudieron y más y cantaron todas las canciones de su repertorio, entre ellas el ‘No Scotland no party’ que al día siguiente reflejó el Boston Globe en sus páginas. «No Scotland, no party!’ Boston is starting to agree» (Sin Escocia no hay fiesta. Boston empieza a estar de acuerdo). Como era de esperar, los registros de consumo de cerveza están alcanzando cifras récord. Boston Beer Co. declaró en un comunicado de prensa que, de jueves a domingo, la Tartan Army consumió cuatro veces más de lo que la compañía tiene en stock durante un período festivo típico de cuatro días como el 4 de julio. La compañía suministradora explicó que tuvo que programar una entrega de emergencia de cerveza el sábado por la mañana y que está realizando entregas adicionales esta semana para asegurarse de tener suficiente. «Nunca habíamos visto algo así», fue el resumen. Ya pueden tomar buena nota porque Escocia juega contra Marruecos esta madrugada en busca de su clasificación para la siguiente fase y después, cuando la Tartan Army emigre hacia el sur para jugar contra Brasil y conquistar Miami, serán los ingleses los que lleguen a la ciudad para apoyar a su selección en el partido contra Ghana el 23 de junio. De momento, la afición escocesa se ha ganado el respeto de los locales por su forma de disfrutar sin incidentes. «No Scotland, no party».

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Author: Pablo Perez